La Educación Universitaria necesita un giro

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En estos momentos emerge una discusión sobre la educación universitaria que recorre el mundo entero. La sociedad del conocimiento demanda talentos más creativos e ingeniosos. ¿Pero estamos preparados para ese reto?
La educación cubana ha gozado históricamente de un gran prestigio internacional. Sin embargo, en el ranking mundial la posición que tienen nuestras universidades es alarmante. La Universidad de la Habana ocupa el puesto 701 en el mundo y el 91 en Latinoamérica, según el QS World Universities Ranking.
En el ranking del Consejo Superior de Investigaciones Científicas la posición es aún más preocupante: la Universidad de la Habana llega a ocupar el lugar mil 680. Cientos de puestos más abajo se encuentran el resto de Institutos Superiores de la Isla.
El problema se encuentra en la poca capacidad investigativa que tienen nuestras Universidades. Sin los recursos necesarios para emprender grandes proyectos de investigación, estas son rebasadas por muchas similares latinoamericanas.
Del otro lado del charco, 90 millas al Norte, el problema no son los recursos. De hecho, en los últimos 30 años las Universidades estadounidenses han triplicado sus costos para implementar más infraestructuras y mejores herramientas de estudio. Pero como consecuencia, las matrículas se han disparado. Las carreras en las instituciones privadas rondan los 150 mil dólares.
Ahora, el 70 por ciento de los estudiantes de pre-grado se gradúan con una deuda promedio de 29 mil dólares.
Se ha creado un círculo en el que los universitarios se endeudan para acceder a las mejores universidades, para que estas le permitan acceder a buenos trabajos con los que podrán pagar esas deudas.
Los críticos piensan que el creciente costo educacional está haciendo que los estudiantes se endeuden demasiado. Se teme que la próxima burbuja sea la de los créditos universitarios. Aunque sus dimensiones son diez veces menores a las de la burbuja inmobiliaria de 2008, se están creando microburbujas preocupantes.
En Perú entre el 2011 y el 2013 el costo de la mayoría de las universidades pasó de 12 al 20 por ciento.
En España también han crecido las dudas sobre la obsesión con la Educación Universitaria. La cantidad de estudiantes que abandonan tempranamente la Universidad es de 31,2 por ciento.
Esto nos pone a pensar sobre si la Educación Superior necesita un giro para los desafiantes años que se aproximan.
Los profesionales cubanos cobran un promedio de 20 dólares mensuales. Es posible que muchos graduados de la Isla prefieran tener un trabajo bien remunerado y pagar una deuda estudiantil, que vivir eternamente con el salario cubano, que es al fin y al cabo es una deuda con el Estado.
Pero nuestro debate no debe dirigirse hacia el mal menor, sino para encontrar el mejor camino para Cuba. Y si nuestra futura democracia va a tomar las experiencias del mundo, estas deben ser las mejores.
Antes de pensar en quién debe pagar la Educación Universitaria, si los estudiantes o los contribuyentes, debemos abrir el debate sobre las alternativas más modernas de formación.
No es necesario esperar a que los estudiantes se gradúen para que puedan aportar al mundo su creatividad. Casos como los de Bill Gates y Steve Jobs son ejemplos de estudiantes desertores que no esperaron a terminar sus carreras. Salieron a hacer realidad sus visiones.
Están surgiendo proyectos como los del cofundador de Paypal, Pether Thiel, que ofrece becas de 100 mil dólares para que los jóvenes creen sus propias empresas.
Muchos emprendedores están tomando esta vía. En vez de endeudarse y estudiar cuatros años para luego ir a competir en un mercado laboral cada vez más reñido, invierten su tiempo y dinero en proyectos innovadores. Sienten que la academia los limita y necesitan desarrollar sus ideas.
Otra interesante propuesta son las plataformas virtuales. Ahora es posible tomar cursos por internet en las universidades de Stanford, Princeton y Berkeley con el programa Coursera. Son cursos totalmente gratuitos, donde profesores de alto prestigio comparten sus adelantos con todo el mundo.
No es que la Educación Universitaria esté desapareciendo sino que se está ampliando a horizontes más flexibles. La teoría, la investigación y la práctica están unidas desde el primer momento. Los estudiantes desarrollan su capacidad de creación y emprendimiento. Así se abre un camino para independizarse de los créditos financieros “astronómicos”, para evitar las burbujas financieras y el déficit fiscal, para bajar la carga sobre las generaciones mayores y las venideras; y sobre todo, para aprovechar mejor nuestros talentos.
Por eso es importante impulsar el debate para modernizar la Educación Superior.

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Kaned Garrido

Kaned Garrido

Nací en Cuba en 1993. Salí de Cuba en el 2008 y he vivido en Colombia hasta ahora. Mi preocupación por lo que sucedía en Cuba me llevó a escoger la carrera que estudio: Ciencia Política. Me uní a Somos+ porque me identifico con lo que piensan y sienten. Es una experiencia emocionante pertenecer a un equipo donde se respira tanto entusiasmo y energía que ningún desafío parece imposible. Para todos aquí tienen un amigo.

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4 comments on “La Educación Universitaria necesita un giro
  1. Hablando de las Universidades, este es un tema muy diverso con muchas aristas, por ejemplo me encontré esta publicación, que les pongo, porque creo tiene que ver con ese tema, no solo es Cuba.

    Toma capitalista de universidades en Estados Unidos

    El gran crimen contra la educación que se lleva a cabo en Estados Unidos no es la compra-venta de centros universitarios con fines de lucro por las corporaciones sino algo peor.

    Es el deliberado “vaciado” desde adentro de los centros de educación superior resultante de la aplicación de una filosofía que considera a ésta como preparadora esencial de educandos para empleos en el mundo de los negocios tras su graduación.

    La filosofía, el arte, la historia de las culturas humanas, el pensamiento lógico y crítico, la ética en la toma de decisiones, y las Humanidades en general, habitualmente llamadas “académicas” y consideradas tradicionalmente parte de la definición de la educación
    universitaria, tienen como función profundizar y ampliar horizontes así como ejercitarles en el pensamiento crítico. Resultan, para muchos estudiantes, una experiencia única en sus vidas.

    Un trabajo del profesor y doctor en filosofía Robert Abele publicado el 25 de marzo de 2015 en la revista COUNTERPUNCH (CONTRAGOLPE) con el título de “Conductos del Capital: la toma del poder capitalista de la educación superior”, identifica tres formas de efectuar este vaciado de la educación superior: 1) enfatizar en cursos de “habilidades básicas” que limitan la capacitación de los estudiantes a los niveles
    de lectura y de escritura que necesitan los empleadores; 2) catalogar de “exitosos” a centros de estudios que mayor número de estudiantes aprueben y 3) eliminar o reducir los programas que ensanchen la visión de los estudiantes y les inclinen a la reflexión racional y el análisis de la sociedad y sus tendencias.

    Punto focal de este cambio corporativo en la filosofía educativa es –según Abele- el que se refleja en la denominada “iniciativa del community college” (centros universitarios comunitarios) del Presidente Obama que no promueve la formación académica, sino que
    reduce la educación superior a capacitación laboral. De ahí que la cadena PBS caracterizara esa iniciativa como “un plan para mejor conectar la formación de estudiantes en centros educacionales superiores comunitarios con determinados tipos de puestos de trabajo en el mercado”, incluso subvencionado con $ 600 millones la
    capacitación laboral de los trabajadores en las habilidades que necesitan la industria, las empresas, los sindicatos, los centros de educación superior y las organizaciones de entrenamiento, según un comunicado de la Casa Blanca de 14 de abril de 2014.

    Parte del proceso de corporativización de la educación ha sido la reducción deliberada o incluso la clausura de los departamentos de filosofía y humanidades en la educación superior, tanto en los centros comunitarios como en las universidades en toda la nación.
    En otras palabras, no se puede ser pensador crítico o participar en la profundización del conocimiento de ideas humanas o el desarrollo cultural, si se quiere ser un empleado de una empresa estadounidense.
    La filosofía empresarial que está matando a este tipo de programas parte de dos supuestos: 1) que esta educación no tiene una compensación monetaria adecuada para el mundo de los negocios, y 2) que los pensadores críticos y aquellos con conocimientos científicos sociales son peligrosos para la hegemonía corporativa.

    “Nadie discute aquí que enseñar habilidades básicas y ofrecer capacitación para el trabajo deba ser parte de la misión de un centro de educación superior- dice Abele. -Pero si ese tipo de entrenamiento se convierte en el principal énfasis de la educación universitaria, el currículo universitario destaca como habilidades necesarias solo
    aquella que exige el mercado y se hace claro que es esta filosofía educativa la que determina hacia dónde se canaliza el dinero que la nación dedica la educación, la misión y el valor de la enseñanza académica están claramente en riesgo”.

    Contrario a eso, el fundador de la nación estadounidense Thomas Jefferson, quien era un firme partidario de lo que ha sido la definición tradicional de la educación universitaria, creyó que: “En una república cuyos ciudadanos deben ser conducidos por la razón y la persuasión, no por la fuerza, el arte del razonamiento resulta de
    primera importancia. En el proceso democrático existe la necesidad crítica de tener una ciudadanía informada”.

    La humanidad se pierde cuando la filosofía de la educación nacional se convierte en una empresa de orientación capitalista extrema y los estudiantes se convierten en mercancías, meros titulares futuros de trabajo; cuando la educación se define por el número de grados aprobados de paso exitoso en los cursos y el número de graduados,
    restando importancia a la educación basada en el contenido que la mente humana se profundiza y amplía.

    La educación está en problemas en Estados Unidos. El peligro no deriva de la incompetencia del profesor como suelen presentarlo los medios y los políticos de derecha, sino a la falta de visión de políticos y administradores de universidades que no ven más que el flujo del dinero y permiten que instituciones venerables mueran por ser usadas como conductos de capital.

  2. La educación universitaria no necesita un giro, todos los problemas que se están planteando últimamente finalmente terminan en lo mismo; Los bajos salarios en cuba. por mucho que se gire y se gire nadie podrá mejorar la investigación. Ni los estudiantes con prestamos que no existen aun, ni una economía que no se puede permitir mas inversiones extras.
    Esta es mi humilde opinión.

  3. Buen articulo. El problema claro de las Universidades en Cuba, ademas del modelo, es el contenido y el enfoque. La desconexion con el mundo real te obliga a la formación extra, y a reestudiar mucho de lo aprendido si optas por trabajar fuera de las fronteras.

  4. El contribuyente debería pagar a quien fuera un estudiante brillante,los demas deberian de sacrificarse .No necesariamente en US se pagan cifras altas siempre.Uno puede adoptar con matricular en centros comunitarios que sus costos son muchisimo mas bajo que instituciones privada

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