Aquellos vientos trajeron esta tempestad ¿Y las 80 mil TM de aceites y grasas?

 

Refineria de aceite

 

Por Pedro Acosta

En los años ochenta, la Empresa de Aceites y Grasas Comestibles producía unas 80 mil toneladas métricas (TM) de esos productos,  por un valor aproximado de 50 millones de pesos. Contaba con cuatro establecimientos: H-2, H-4, H-8 y H-10.

La refinería de aceite “Fernando Dorrego” (H-8), que administré por cinco años, la más grande del país, elaboraba al año 25 mil TM de aceite, por valor de 12 millones de pesos, el 48% del consumo de la población, y se envasaban en latas de 5 galones.

Detallemos las incongruencias económicas:

-La hojalata para la conformación de las latas se compraba en Bulgaria y en lugar de contar con los 0.35 mm de grosor que debía tener, nos la vendían de 0.25mm. Esto provocaba que en el país, en el año, por la rotura de las latas, se derramaran unas mil TM del producto. No se permitió contratar  personal para recoger las TM de aceite que por distintas vías caían al suelo. Representaría como mínimo un ahorro (anual, en H-8) de 20TM. Tampoco permitían contratar para reparar y crear nuevos pallets, donde se situaban las latas de aceite, que por la su mala calidad contribuía a la rotura de estas, además se reduciría a más de la mitad  la compra de pallets.

-Comprando en el exterior una centrifugadora, por un valor aproximado de 35 mil dólares, se podía incrementar el rendimiento en 1.5%, lo que representaría, solo en ese centro, el ahorro de 600 TM de crudo, por un valor de 260 mil rublos. La URSS nos vendía la TM de aceite crudo en 438 rublos.

-El sistema de llaves del área de envases, era de los años veinte, y con una pequeña inversión se eliminaría todo el derrame que las mismas provocaban, se aumentaría la productividad, se garantizarían mejores condiciones de trabajo para las mujeres que envasaban el aceite y se podría trabajar con tres personas en lugar de con cuatro, pues no sería necesaria la cuarta pareja de llaves.

-En el área de personal no se permitió unificar dos plazas. Con ello se aumentaría el salario de la nueva ocupación y  se ahorraría fondo de salario.

-Una cuestión  que fue objeto de un  elogioso reportaje periodístico en el año 1986, fue la utilización, en la fábrica H-4, de una locomotora como caldera de vapor en los periodos en que el central Hersey no trabajaba. En análisis económico realizado en 1988, se demostró que con el petróleo que ella consumía, en dos años se podía comprar una caldera de vapor. La locomotora realizó estas funciones por más de 10 años.

-En el año 1983 se establecieron los primeros contactos con una Empresa Italiana para montar, en la fábrica H-8,  una línea de producción de pomos plásticos (de medio, uno y litro y medio) y envasadora de aceite, con destino al consumo de la población. No es hasta Abril de 1989 que llega, en  contenedores, la mencionada línea.

En la primera reunión, en la Empresa de Calderas, el ingeniero italiano que tuvo a su cargo la confección de la línea y el montaje de esta, le dice al Jefe de Inversión del Ministerio de la Alimentación, en presencia de varios viceministros, que en lugar de mandar a los dos inversionistas que estuvieron en Italia, debieron mandarme a mí que era el responsable de explotar la inversión, que aquellos se habían dedicado a pasear. Y que ni siquiera estaban allí presentes.

Ya había tenido experiencia sobre inversionistas. En una ocasión se aparecieron dos del Ministerio para que el jefe de Producción  de H-8, Erasmo Chacón Medina, los acompañara hasta la planta H-4 situada en Santa Cruz del Norte para que él les explicara y les enseñara qué eran los speelers que ellos iban a comprar en Inglaterra.

La mencionada línea había que montarla en 45 días, tiempo muy corto, pues querían ponerla en explotación de inmediato. El salario en horas extras fue inmenso. Llegan las preocupaciones.  Los responsables de la adquisición no tuvieron en cuenta que en Cuba, los líquidos se miden por peso y no por volumen, y la cuota, en libras, no coincidía con el volumen de los envases. Había un exceso con relación a la asignación, según el envase, entre  39-117 gramos, aumento que el país no estaba en condiciones  de asimilar.

El MINAL tampoco tuvo en cuenta que los precios de la TM del polietileno y PVC necesarios para producir los pomos, habían aumentado, en esos seis años, de los 400 a los 900 dólares y  el país no tenía fondos  para echarla a andar, ni en ese año, ni al siguiente.

Para poder hacer la prueba de arrancada que el contrato establecía, y que la empresa italiana exigía, hubo que dejar de comprar el Agar-Agar de la compota de los niños. Se hizo la prueba y después empezó el derrotero de la línea de producción y envases.

Al no facilitar a la mencionada empresa la introducción de nuevas tecnologías y la adhesión a ineficaces indicadores económicos, anualmente, esta tenía pérdidas superiores al millón de pesos.

¿A dónde fue a parar la línea? No lo sé. Al igual que la potente y caduca Empresa de Aceites y Grasas Comestibles.

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Pedro Acosta

Pedro Acosta

Nací en Diciembre de 1951. Estudié Contabilidad hasta 3ero y Derecho hasta 2do. Fui combatiente internacionalista en Angola. Dirigí la Ref. aceite comestible más grande de Cuba. Fundé en 1995 un restaurante que dirigí por 17 años. Escribo actualmente para medios independientes. Y hoy estoy aquí aportando mi parte como ciudadano porque la suerte se construye y se abona nadie nos la regala.

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One comment on “Aquellos vientos trajeron esta tempestad ¿Y las 80 mil TM de aceites y grasas?
  1. Amigo, Pedro Acosta, no se ha dado cuenta del poque de los fracasos del govierno Cubano? Medicamente se puede dianosticar el poque de los fracasos del govierno Cubano, los communistas padecen de una rara desmalformacion que no los deja penzar nolmarment, la vena que alimenta el serebro esta conectada con el ano, por eso todo lo que piensan es mierda.
    Michael Anguelo Ing.

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