Reflexiones Acerca del Monopolio de la Verdad Política en Cuba

 

Sesión plenaria de la Asamblea Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), en la Escuela del Partido Cándido González, en Camagüey, el 14 de noviembre de 2015. ACN FOTO/ Rodolfo BLANCO CUÉ/ rrcc

 

Por el pastor evangélico y Doctor en medicina Carlos Raúl Macías López

En el amplio espectro de la realidad cubana actual resaltan marcados matices. Vemos por todas partes desequilibrios y contrastes que se derivan en temores con relación al futuro, e inmovilismo cívico con relación al presente, con tendencia hacia la indiferencia (por parte del pueblo) y el secuestro de la verdad (por parte del estado), ambos elementos que al conjugarse, dan al traste con los cambios y las transformaciones radicales que en realidad el país necesita.

La ideología monopartidista imperante ha intentado monopolizar la verdad política por casi 58 años de irreversible existencia. Y digo con marcado énfasis “ha intentado”, porque afortunadamente hoy en Cuba hay tantas formas de pensar como mentes pensantes. Son cada vez más las voces ciudadanas que se levantan dentro de una imprescindible e interminable pluralidad de criterios. Esto obviamente es inevitable. La filosofía de “aquí todos pensamos igual”, ha logrado casi escamotear la contundente verdad de que “es una utopía pretender que todos pensemos igual”, para luego intentar entronizar una mentira, creída como si esta fuera la verdad. Entonces en la práctica, para entendernos, no podemos separar este fatal binomio: monopolio-monopartidismo.

Por demasiado tiempo el poder ha estado en las manos básicamente de las mismas personas/familias, las cuales, para lograr sus propósitos, han empleado el control como medio para ejercer su ilegítima autoridad. La cúpula castrista (término que encuentro es el más amable), que en nombre del socialismo controla los medios de comunicación e información, difunde sus “verdades” dirigidas a mantener un monolítico orden económico, político y social injusto, porque daña al pueblo, dada su cuestionable irreversibilidad.

Y lo de “injusto” considero que tiene que ver con el hecho de que tras bambalinas, casi todo el mundo (para no decir todo el mundo) cuestiona el discurso oficial. Pero interesantemente como sucedáneo, las multitudes han optado por dedicarse a sus quehaceres domésticos, llámese cuentapropismo,  sueños profesionales, creencias religiosas, marcharse lo más lejos posible, etc… mientras dejamos “que ellos” se encarguen de los destinos políticos de la nación.

En ese sentido, si apelamos a la justicia, tenemos que reconocer que nosotros mismos hemos aportado nuestro granito de arena al ponernos (o permitir que nos pongan) la soga al cuello, contribuyendo inconscientemente a que la verdad haya sido monopolizada por este monopartidismo monolítico (si se me permite el juego de palabras). Hemos aceptado de buena gana ser vencidos, sin antes ser convencidos, seducidos sin que hayan mediado razonamientos. Si alguien dice tal cosa, el resto, ciega, unánime y dogmáticamente lo acepta como la verdad más absoluta jamás dicha. Tal parece que la capacidad de cuestionar ha sido extirpada por un bisturí colectivo, por medio de una intervención quirúrgica intelectual, con la agravante de que el escalpelo ha estado en las manos equivocadas. ¿En qué momento se nos mutiló la necesidad imperiosa de argumentar y debatir en buena lid con quien fuera necesario?

Este monopolio monopartidista de la verdad, tiene la particularidad de que no apela a la inteligencia o a la capacidad de generar iniciativas de las personas, al vetar la libertad individual de cada cual, actuando subliminalmente sobre la capacidad de decisión de ellas, a fin de que sean arrastradas a tomar las decisiones que favorecen a sus propósitos, como si estas fueran autómatas.

¿Por cuánto tiempo más vamos a permanecer en este limbo, a expensas de los designios de otros? ¿Qué más estamos necesitando para despertar y echar a andar como nación? ¿Con qué derecho unos pocos se arrogan la libertad de decidir qué es verdad y qué no?

Cubanos: ¡defendamos nuestras verdades con respeto, pero defendámosla! No es justo que nadie monopolice la verdad.

La verdad colectiva, está conformada por el mayor número de verdades individuales. Seamos adictos a la inclusión.

“Ocultar la verdad es delito; ocultar parte de ella, la que impele y anima, es delito: ocultar lo que no conviene al adversario, y decir lo que le conviene, es delito” Obras Completas de Martí, Tomo I, página 291.

El más grande de todos los seres humanos que ha caminado sobre esta tierra dijo: “Conocerán la verdad, y ésta les hará libres” Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 32.

 

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Carlos Raul Macias

Carlos Raul Macias

Nací el 19 de diciembre de 1971. Me gradué como doctor en medicina en 1996 y de especialista en primer grado en Medicina General Integral en 2002. Cursé estudios en el Seminario Teológico Metodista, donde me licencié en Sagrada Teología con título de oro en 2014. Soy miembro del Movimiento Somos Más. Actualmente estoy trabajando en la propuesta cívica independiente Por Otro 18. Me desempeño como pastor de una iglesia en Jagüey Grande, provincia de Matanzas. Escribo para diferentes medios independientes, con el propósito de reflejar la realidad de mi país, y hacer propuestas objetivas.
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2 comments on “Reflexiones Acerca del Monopolio de la Verdad Política en Cuba
  1. Hay pastores en la asamblea nacional y creo hasta delegados al vii congreso secreto del partido comunista que lleva haciendo politica mas de 90 años sin resultados ;porque no uno que diga que piensa distinto deja de ser misionero de dios si total david parece prisionero del diablo alguien lo tiene que salvar¿verdad? recordar que el que jusga es porque procede dice el refran

  2. Bueno, parece que lo dicho aqui no es de mucha importancia, ahora bien me ha estado llamando mucho la atención que en un sitio como este donde casi todo es política un pastor se este dedicando a la política, cuando se debía estar dedicando a predicar el evangelio, ya que es un misionero de dios y no es común mezclar las cosas de la iglesia con la política, o sera un oportunista aprovechado, o que tipo de pastor evangélico eres tú.

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