El silencio del cordero

 

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Por: Gretther Yedra

Siempre, desde los tiempos de la gloriosa civilización romana, tomada como ejemplo por su gran capacidad innovadora que aún sorprende, las técnicas utilizadas para la manipulación de masas han tenido como objeto que los poderosos mantengan su cuota de poder, ejecutadas de forma sutil y soterradas, el fin perseguido está en lograr que el mayor número de personas siguieran la ejecución de cualquier plan de forma vehemente, ofreciendo así todas las garantías de éxito a quienes las ponían en práctica.

Los estratos socioeconómicos más bajos y por lo tanto, con menor nivel de especialización han sido tradicionalmente el público objetivo de lo que ha venido denominándose como “pan y circo”. Evitar las revueltas sociales manteniendo bajo control a las masas haciendo que pensaran lo menos posible, ha resultado siempre muy eficaz.

Para los regímenes dictatoriales es esencial contar con un sistema de comunicación bien planeado y de funcionamiento óptimo que transmita eficazmente la información previamente seleccionada y controlada por los funcionarios gubernamentales, ya que es una forma que los mismos tienen de asegurar la permanencia del gobierno en el poder.

Es por ello que el gobierno de Cuba ha ideado excelentes mecanismos para sostener y legitimar un poder que dura más de medio siglo. ¿Qué dicen de los reconocidos “carnavales”? Juergas y peleas, donde el pueblo se “entretiene”, mientras el estado distrae su atención ante la falta de alimentos y los precios excesivos del mercado. Luego, pasada la diversión, la masa se siente  vacía y con los bolsillos aún más vacíos, pero el objetivo ha sido logrado. De igual manera preparan los play-off de pelota para mantener a los fanáticos a “raya”.

Igualmente, para mejorar la imagen ante un pueblo inconforme y algo molesto, se dieron a “la tarea” de repartir el famoso “módulo de los calderos”. Los ciudadanos –en aquel momento- se deslumbran, acostumbrados a vivir en la escasez constante, con aquellos utensilios relucientes pero no reparan en el precio excesivo que tendrán que pagar a créditos. Más tarde acudirá la inconformidad, luego de poner la cabeza en la almohada y hacer sus cuentas. Lo mismo sucedió con el cambio de los refrigeradores, pero con un mayor impacto, pues esos cuestan siete mil pesos en moneda nacional, y muchos no han logrado cancelar la deuda, debido a los bajos salarios que perciben.

Asimismo pasó con la campaña mediática que orquestaron para que les devolviesen a Elián, cosa que hubiese sido posible de todas formas con sólo una reclamación oficial y personal por parte de su padre. Pero el gobierno cubano manejó los hilos para mantener distraída la mirada internacional una vez más cuando Cuba pasaba por un momento tenso de desmembramiento económico y social.

Procesos similares a este han venido ocurriendo a lo largo de toda la historia de la política cubana. En períodos más actuales, la búsqueda de figuras que pueden atentar contra el orden social y la seguridad nacional, o -como según afirma el vocero Granma-la fabricación de una oposición política inexistente con el dinero de los contribuyentes de EUA, es la prioridad. Resultaría risible si no fuera una cuestión delicada y deshumanizadora, que a estas alturas sigan “creando” enemigos, cuando el enemigo subyace allí, lo disfrazan cada día de “estado gubernamental”.

Sin embargo, los cubanos ya comienzan a vislumbrar el tamaño del engaño al que han sido sometidos, voluntaria o involuntariamente, y se sienten resentidos contra ese gobierno que, poniendo limosnas en sus manos les ha obligado a ser más pobres, a conformarse con poco, a dejar de ser entes individuales con ambiciones y proyectos, para convertirse en esa masa amorfa y lacerada que es hoy ese pueblo de estirpe mambisa. El efecto boomerang ya se nota en ese gobierno totalitario que siente miedo ante lo desconocido, ante el fracaso del sistema engendrado por ellos mismos.

El derecho más preciado del ser humano es el de comunicar libremente su pensamiento y sus opiniones. Ninguna ley debe restringir arbitrariamente la libertad de expresión o de prensa. Ningún gobernante se debe arrogar el derecho de poder difundir informaciones falsas y “arregladas”, ni realizar campañas de propaganda ideológica, u otras manipulaciones.

Para ello, una relación entre política y medios dentro de un contexto ético, debe responder a las necesidades de progreso de la sociedad, al compromiso ético del ejercicio político por la defensa de los valores universales del humanismo como la paz, la democracia, los derechos del hombre y el progreso social respetando las diferencias de cada cultura; donde además deben ser partícipes de las transformaciones sociales que van en orden al desarrollo democrático a través del diálogo y el entendimiento entre los ciudadanos. Algo que no ha aprendido el régimen cubano. Ya le tocará al próximo gobierno elegido democráticamente sentar las bases de este necesario respeto.

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Gretther Yedra Rodriguez

Gretther Yedra Rodriguez

Nací en un pueblo de una hermosa ciudad el veinticuatro de junio de 1982. Crecí y me formé con unos padres que inculcaron en mí, más que amor por la revolución o por los líderes de esta, un inmenso amor a la Patria y a un Martí desconocido por muchos en nuestra Isla. Licenciada en Español y Literatura,  tuve el orgullo de ser maestra y de formar en mis alumnos valores y principios dignos de un ser humano. Creí, como muchos... y también me decepcioné. Una tarde, con mi niño de la mano y un montón de recuerdos, tristezas, inconformidades, algo de desasosiego y otro poco de incertidumbre, me marché de mi patria. Mientras el avión despegaba los versos de José María Heredia se asieron a mi maleta y desde entonces no me abandonan... No sería martiana, y mucho menos cubana si no luchara de algún modo por una Patria Libre. Tengo una fe inconmensurable en el movimiento Somos +, es por eso que desde mis palabras estaré con ellos.

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One comment on “El silencio del cordero
  1. Pan y circo, asi han sometido al populacho. Mientras que a los que no se doblegan, le cae encima todo el peso de una ley que amordaza el mas minimo acto de contrariedad ante un regimen, con el cual estas a favor, o estas en contra. La masa, vocablo usado por el des-gobierno para referirse al pueblo, no es mas que eso, una masa compacta y flexible, que el aparato de dominacion amolda y utiliza a su antojo.

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