De Corsarios y Piratas

 

F de Corsarios

 

Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos, y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyados por todos los que aprovechasen o esperasen aprovechar de los abusos y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo de los quebrantos, violencias, hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio, y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana.

                                                                           José Martí

 

David George

Mientras el régimen cubano da alaridos de terror ante la saga “Obama”, y derrocha en el intento de frenar la creciente ola de descontento que cada vez se hace más manifiesta en las calles del país, otro enemigo con garfio más filoso y tenebroso, continúa abordándoles y le hace aguas a su barco de calaveras que  navega ya con rumbo atáxico: La corrupción.

A pesar del velo y falta de claridad como constante al abordar el tema, recientemente se reconoció públicamente y con cifras alarmantes el descontrol interno, y el   deficiente mecanismo económico en más de la mitad (58 %) de las empresas auditadas. http://www.eleconomista.net/2016/04/11/el-58-de-las-entidades-cubanas-auditadas-en-2015-dio-resultados-negativos

Fenómeno que parece reciclarse como oleaje  indetenible a pesar de la pregonada “lucha contra la corrupción, el delito y las ilegalidades”, para lo cual en su momento, se creó la Contraloría General como tabla salvadora y que poco ha podido apaciguar las tempestades, en un sistema que pareciera hecho a la medida para propiciar y generar este flagelo como defecto endémico del régimen. En un país donde quien no es culpable es cómplice, como única vía de subsistencia y con la inspiración en el estilo de vida ascendente de más de un “Gulliver”.

Lo que resulta paradójico es que aquellos infractores, los pocos que se han denunciado por los medios, no son disidentes, opositores, ni asalariados del Imperio, no es ninguno de aquellos que hoy promueven un cambio y denuncian estos mismos vicios de forma frontal, sin fachadas, y contra los cuales el aparato represor sí está bien engrasado.

Por lo contrario, directores de empresas, funcionarios (a todos los niveles aunque no se reconozca), familiares de altos dirigentes y ellos mismos, casi todos militantes del ejemplar PCC, esos mismos que vociferan los “Abajo la gusanera”, que se hacen presentes en las tribunas de consignas, esos que participan en los “actos de repudio” que ellos mismos merecen, esos que muestran la igualdad de sus zapatos al tiempo que  enmascaran una pata de palo tras el pregón de revolucionarios… Esos son los corruptos: los que “explotan para arriba”, los que se hunden aquí y flotan allá.

Sin embargo la lucha contra estos, los verdaderos enemigos de cualquier nación, es siempre un misterio en la Isla sin tesoro. Prefiere la prensa amaestrada culpar a un simple carretillero que increpar a un ministro. La niebla en ese mar no se disipa, la culpa de algún timonel  siempre se disimula como evitando salpicar al palo mayor, mientras los rufianes, como corsarios, acaparan el botín. El estado, como viejo pirata, coloca parche en uno de sus ojos alternando el  lado que conviene.

Entonces, año tras año, ya vamos acostumbrándonos, como marineros timados tras cada comprobación nacional, a escuchar como grito bucanero aquella añeja arenga que contra el filibustero de turno caído en desgracia convida a arriar las velas y nuevamente: ¡Al abordaje!

 

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David George

David George

La Habana,1971. Licenciado en Terapia Física y Rehabilitación en UCMH. Escribe por afición sin mayor pretensión que su utilidad en el despertar y motivación de los lectores en los temas que trata. Pensando que el mérito de nuestra generación debe estar mas allá del sobrevivir, identifica a Somos+ como el movimiento con la expresión, el pensamiento y la conducta capaz de producir los cambios que aspira para Cuba.
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One comment on “De Corsarios y Piratas
  1. La corrupción del Sistema Castrista, nunca podrá ser controlada, es inherente del propio sistema, y la misma comienza en El Presidente. Y continua y se extiende a sus dirigentes más alto y sus familias con ramificaciones hasta el último ciudadano del país con un puesto de administrador de tiendas, policia, carnicerías, gasolineras, venta de tarjetas de recargas de teléfonos celulares y hasta los cementerios. ¿Quien podría arreglar un sistema político podrido desde arriba hasta el último empleado que está obligado a robarle al propio gobierno para poder comer?

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