Observaciones de un profesor en activo desde las aulas cubanas

Universidad Cubana

Por: Jose Luis Artiles Salinas

La Educación en Cuba es una las llamadas “Conquistas de la Revolución”; pero la realidad nos muestra que es uno de los grandes fracasos en los últimos 15 años. Aun así, muchos jóvenes transitan por todo el sistema de enseñanza con el objetivo de ingresar a una universidad, para convertirse en profesionales que dentro de Cuba no van a sobrevivir en el sector estatal.

La vía más directa para  acceder a una carrera es cursando hasta el duodécimo grado y enfrentándose a tres rigurosos exámenes de ingreso: Matemática, Español-Literatura e Historia, cuyos resultados son complementados con el índice registrado en los tres cursos del bachillerato; de esta forma se crea un escalafón en cada provincia para el otorgamiento. Aclaro, que el promedio de notas en las tres pruebas representa el 50% de los puntos en el mencionado escalafón.

 

#Cuba Miles de jóvenes se convierten en profesionales que dentro de Cuba no sobreviven en lo estatal Click Para Twittear

 

Vamos a detenernos en esos instrumentos evaluativos. Lo primero, las pruebas las elaboran un conjunto de profesores “seleccionados” de ambos ministerios, de reconocido mérito (los que elaboraron el problema del examen de Matemática del año anterior tendrían su maestría en patología porque un ejercicio en el cual la respuesta era seres  humanos vivos pero fragmentados es algo inaudito. Ejemplo: “Existen 18.33 personas que optan por carreras pedagógicas”).

Otro aspecto es el personal que califica los mismos. En el caso de Villa Clara, desde hace varios cursos los temarios de los estudiantes son revisados totalmente por profesores universitarios; pero allí se incluyen personas que no imparten matemática, cuando más, llaman a un único profesor de preuniversitario.

En el eslabón más bajo de la cadena estamos nosotros: “los preparadores de ingreso” como se nos conoce, somos los que en algunos casos transitamos con el alumno desde 10mo hasta 12mo pero la gran mayoría estamos fijos en el grado terminal, teniendo en muchos casos que hacer maravillas para enseñarle al alumno lo que no ha aprendido en los dos cursos anteriores. El que está en el ojo de este huracán es el joven que se examina, ya que son tres fuentes de personas las que intervienen en esa prueba, donde aparecen contradicciones entre los distintos grupos y en algunos casos se es esquemático para la claves de calificación.

Como todo el sistema educacional está tan centralizado aparecen varios problemas derivados de esto. Si una prueba la realizan un grupo de personas para examinar más de 60 000 jóvenes de todo un país, entonces existe un alto riesgo de fraude como ya ocurrió en el curso 2013-2014, donde se anularon los resultados del examen en La Habana y se realizó otra convocatoria. Cabe preguntar: ¿la prueba filtrada se divulgó solo en la capital? Pues fue allí donde único se repitió la evaluación.

Mientras el estudiante se encuentra resolviendo la prueba, no existe una comisión de profesores destacados de las dos enseñanzas resolviendo el instrumento en un lugar confidencial, con el objetivo de atajar a tiempo cualquier error que se pueda presentar, pero aunque existiera ese equipo sería muy difícil que las aclaraciones pudieran llegar en tiempo y forma a todas las sedes del país, debido al atraso tecnológico con que cuenta el Ministerio de Educación (MINED).

En las capitales provinciales cuidan el examen solamente profesores universitarios. En los municipios no ocurre lo mismo y los niveles de exigencia nunca han sido parejos. El curso pasado en Caibarién, Villa Clara, un funcionario de una escuela subió por las aulas diciendo que la pregunta 4 tenía un error, en Santa Clara no fue así.

Dar solución a estos problemas no es tarea fácil, mi opinión es que cada universidad debe ser libre de escoger sus futuros educandos, con los métodos que estime conveniente, crear institutos vocacionales donde aprobar el bachillerato implique el acceso directo al nivel superior, pero lo más importante e imperativo es que tienen que elevar significativamente el salario a los profesores, para que los mismos no tengan que dedicarse a vender pan, o ser albañiles, o ser meseros en su tiempo libre.

Sin duda alguna, debemos todos estar seguros que con este gobierno eso nunca será posible ya que se cansan de pregonar que “La riqueza que no se ha creado no se puede repartir”, por tanto, pasaran años antes de que los profes se les remunere como se merecen y es una de las razones por las que coincido con la idea que “Mejor #Otro18 que no 50 más”.

 

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One comment on “Observaciones de un profesor en activo desde las aulas cubanas
  1. Es solo una pequeña muestra del sistema educacional cubano.Pronto escribiremos más.

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