El juicio del Moncada

 

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Por: José M. Presol.

El 21 de Septiembre de 1953 comenzó un juicio que ha sido el origen de la leyenda en torno a Fidel Castro. Muchos dicen que la derrota militar del Asalto al Moncada fue una gran victoria política. Eso no es del todo correcto, pues esa victoria política se gestó precisamente a partir de ese juicio que entendió de los hechos.

Sin él, el Asalto al Moncada no sería más que otra “intentona”, por cierto muy mal organizada, de tantas que registra la historia latinoamericana. Pero fue lo que dio la gran oportunidad a Fidel Castro de tener, por primera vez en su vida, una gran audiencia a la que exponer sus fabulaciones demagógicas.

Lo había intentado muchas veces, pero fracasando. Incluso había conseguido, gracias a su entonces amigo Luis Conte Agüero, un espacio semanal en una emisora de radio. El resultado no pudo ser peor: los estudios de audiencia (sí, en Cuba ya se medían las audiencias en aquellos años) daban un récord difícil de igualar: 0. A nadie interesaban los discursos de aquel abogado sin causas, conocido solo en medios universitarios y no precisamente por lo equilibrado de sus actuaciones.

No debemos olvidar que, pese a quien pese, Cuba era, aún en plena dictadura batistiana, un país donde regían unas leyes y un derecho. La instrucción del juicio había sido realizada por un Tribunal de Urgencia presidido por Manuel Urrutia Lleó, que sería el primer presidente del gobierno revolucionario en 1959. Urrutia intentó detener el proceso argumentando que la Constitución del 40 daba a todo cubano el derecho a la sublevación contra un gobierno dictatorial.

 

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Fidel habló en su juicio y casi cada una de sus palabras se convirtió en la base de una mentira, así podemos citar:

Las torturas de los prisioneros del Moncada. Está sobradamente probado por el profesor Antonio de la Cova que no existieron (The Moncada Attack, Birth of the Cuban Revolution, University of South Carolina Press, 2007). Asesinatos, sí. Malos tratos, sí. Torturas, no. Sencillamente no hubo tiempo hubo tiempo material para ellas, entre otras cosas por la orden de fusilar inmediatamente a todo el que diese positivo en las pruebas de la parafina demostrando que había disparado.

Si esas torturas fueron ciertas ¿por qué no se muestran los certificados forenses? Esos certificados constaban en la causa, de la misma forma que constan los certificados de los muertos por parte del ejército, pero solo se muestran esos últimos. Se pueden consultar, por ejemplo, en el Granma del 26 de Julio de 2011.

Habló de las torturas a Haydee Santamaría, quemándole los brazos con hierros candentes, pero ella nunca lo dijo, ni siquiera en su defensa para “acusar a sus torturadores”; tampoco nadie ha visto, aunque se mostrase en miles de fotografías con blusa sin mangas, las cicatrices de esas quemaduras.

El Tribunal, que se caracterizó, teniendo en cuenta que se juzgaba el ataque contra un cuartel militar, con resultado de muertos, por una condena muy suave, desproporcionada a los hechos, nunca investigó esas acusaciones de torturas, ¿por qué? Sencillamente porque fueron denuncias sin pruebas, simples palabras vacías.

En la misma forma, el supuesto alegato de Castro, publicado miles de veces bajo el título “La historia me absolverá”, no es más que otro gran montaje.

La “historia” dice que Fidel lo reprodujo en la prisión de Isla de Pinos y fue sacado en miles de papelitos que reunieron Melba Hernández y Haydee Santamaría para su publicación.

Eso no era necesario. Fidel se había representado, como defensor, a sí mismo en el juicio, luego, si ese alegato existió en la forma en que lo conocemos, solo tenía que solicitar una copia al juzgado.

Hay quien dice que no estaba en condiciones de solicitar esos documentos, por si o por representante, pues estaba sometido a unas condiciones crueles de prisión. Pero, por las mismas fechas, esas condiciones le permitieron nombrar representante legal para solicitar y obtener el divorcio de su primera esposa Mirtha Díaz Balart.

De todas formas lo que sí sabemos es que hasta el título y terminación son falsas. Originalmente el “alegato” terminaba: “la historia, definitivamente, lo dirá todo.” Ese final lo podrá encontrar cualquiera que tenga la suerte de conservar alguna de las ediciones clandestinas anteriores a 1959. En un momento determinado fue sustituido por el ya mencionado: “la historia me absolverá”. ¿Quizás por admiración al final del alegato realizado por Hitler en su autodefensa por el llamado putsch de Múnich, donde dice una frase casi idéntica y de igual sentido? El lector inteligente tiene la respuesta.

 

 

 

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Jose Manuel Presol

Jose Manuel Presol

Nací en la capital de “la Tierra más hermosa que ojos humanos vieran”, un 23 de septiembre de 1952. Salí un 30 de septiembre de 1967, con quince años recién cumplidos y, por el horizonte, empezaba a salir el Sol. No he regresado. Estudios superiores, medios o básicos en muchas cosas, fundamentalmente: Economía, Industria Alimentaria, Agroindustria, Finanzas y Gestión de Proyectos, Transporte, Logística. Vicioso de la lectura. Aficionado a la Historia. Miembro de Somos+. Espero volver algún día, mejor dicho: estoy seguro que volveré y que acabaré de ver salir el Sol.

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17 comments on “El juicio del Moncada
  1. JMPresol (partidario de asesinos), también para Alejandro (para que vea como de bien funcionaban las leyes, incluso las internacionales y los tratados de extradición como se cumplieron por EE,UU en esa época).
    He aquí sus héroes, para que los conozca y no le falle la memoria cuando vea comentarios respectos a ellos, son solo algunos de los que salieron de Cuba huyendole a la justicia revolucionaria.

    La colonia cubana en la República Dominicana siempre se ha caracterizado por el trabajo honesto y por su amor a esta tierra. Numerosos exiliados han formado aquí su familia, y muchos han establecido prósperos negocios que generan fuentes de empleo y desarrollo. En general, los dominicanos los apreciamos como si fueran nuestros compatriotas.

    Sin embargo, en el pasado hubo otros que en calidad de asesinos se refugiaron en el país tras el triunfo de la revolución cubana, el primero de enero de 1959. Muchos de esos criminales le sirvieron a la tiranía trujillista, a través del tenebroso Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que dirigía el tenebroso Johnny Abbes García. Esto quiere decir Trujillo no solamente se valió de dominicanos para asesinar opositores en el extranjero, sino también de mafiosos cubanos, ellos el ex general José Eleuterio Pedraza y Cabrera, el coronel José Maria Cañizares el ex coronel Manuel Ugalde Carrillo, los tenientes coroneles Merob Sosa, Ángel Sánchez Mosquera, y Esteban Ventura Novo. Uno que participaba en la represión contra el pueblo dominicano, era el esbirro Miguel Rodríguez Lazo, conocido en Cuba como “Miguelito el Niño”.

    Pedraza, al igual que los demás, viajó a la entonces Ciudad Trujillo junto al derrocado dictador cubano el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la revolución de Fidel Castro. Pedraza se convirtió en uno de los esbirros favoritos de Trujillo, quien al parecer admiraba su inteligencia para eliminar enemigos. Pedraza había sido Jefe de la Policía Nacional en Cuba. Se vinculó al dictador dominicano en sus actividades contra Cuba. Fue jefe de la fracasada conspiración trujillista contra la revolución y Posteriormente planeó volar un barco petrolero en la Bahía de La Habana, enviar avionetas para quemar campos de caña y planificó bombardear la antigua refinería de la compañía SHELL en Guanabacoa. Se le atribuyó el robo de millones de pesos al tesoro público cubano. Tenía tierras, casas, ganado. Pero en sus fincas villareñas Pedraza seguía siendo un déspota que no soltaba la fusta; que oprimía y vejaba a los campesinos. En las postrimerías del régimen se cobró a diez por uno la muerte de un hijo suyo y asesinó a todo el que encontró a su paso. Cuando ya comenzaba la desbandada, vistió de nuevo el uniforme y puso en práctica sus métodos de horror y muerte antes de salir huyendo hacia Ciudad Trujillo, junto a Batista y sus compinches. Sabían que eran “fusilables” por la revolución.

    Salas Cañizares, por su parte, procuró estrellas y mandos a sus hermanos (1) Así José María Salas Cañizares llegó a Teniente Coronel del ejército. Pero él no necesitaba de la sombra protectora del hermano del general Batista. Tenía alma de asesino y en el régimen batistiano éstos eran los que ascendían. Sus crímenes mayores los cometió en Santiago de Cuba donde se le nombró supervisor militar. Allí apaleó, golpeó, torturó, asesinó” A Salas Cañizares el pueblo de Santiago de Cuba lo bautizó con el terrible calificativo de Masacre, porque fue su mayor verdugo. En esta región oriental apaleó, golpeó y torturó tanto a hombres como a mujeres. Allí, dejó en la memoria de su gente, páginas de singular horror.

    Manuel Antonio Bartolomé Ugalde Carrillo nació el 13 de junio de 1919 en Rodas, Las Villas. Ingresó al ejército el 3 de septiembre de 1941 como soldado. Ex jefe del SIM.

    En EE.UU. mantuvo estrechos vínculos con organizaciones terroristas en acciones contra Cuba. En los primeros números especiales de la revista Bohemia (2) de 1959, en la sección “Galería de Asesinos”, se señala: “Fue otro de los más destacados asesinos del régimen. Su paso por el penal de Isla de Pinos y por distintos mandos militares se distinguió por eso: porque sembró en ellos la muerte y las torturas”.

    Sánchez Mosquera era teniente coronel del Ejército, jefe de las operaciones en la Sierra Maestra contra los revolucionarios de Fidel Castro. Fue jefe del batallón 11, considerándosele uno de los más osados oficiales castrenses, pero a la vez, de los más criminales y ladrones. A Salas Cañizares el pueblo de Santiago de Cuba lo bautizó con el terrible calificativo de Masacre, porque fue su mayor verdugo. En esta región oriental apaleó, golpeó y torturó tanto a hombres como a mujeres. Allí, dejó en la memoria de su gente, páginas de singular horror como las que a continuación narramos.

    Una mañana de septiembre de 1957, en la propia ciudad de Santiago, el chofer y los pasajeros de un ómnibus interurbano procedente del Castillo del Morro, vieron salir a un joven de las malezas aledañas a la carretera. Caminaba tambaleándose como un beodo y con las manos se sujetaba el vientre. Por una enorme herida de cuchillo, la sangre salía inconteniblemente. Era José Ramón Guillén, de dieciséis años. Había sido arrestado por un carro patrullero y conducido ante el coronel José María, quien en el curso del interrogatorio, con gesto displicente, extrajo de su cintura una bayoneta y aparentó limpiarse las uñas.En rápido y consumado ademán de matarife, hundió el filoso cuchillo en el bajo vientre del joven Guillén, abriéndole la cavidad abdominal. Sus propios hombres no pudieron disimular una exclamación de horror. Salas Cañizares requirió una hoja de papel, secó la sangre de la bayoneta, y se volvió hacia uno de sus secuaces. ¡Llévense a ese y bótenlo por ahí!

    Merob Sosa García nació el 1 de diciembre de 1920. Ex Comandante del ejército batistiano. Según información desclasificada por el gobierno de EE.UU. fue uno de los esbirros que testimonió contra la Revolución en el Subcomité del Senado norteamericano de Seguridad Interna, a mediados de 1959. Fue dirigente de la organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca, que en su seno agrupó a la mayoría de prófugos y asesinos de la dictadura batistiana.

    El coronel batistiano Esteban Ventura Novo, jefe de la Quinta Estación de Policía de La Habana, era un hombre elegante y un torturador profesional. De sus medallas se decía que chorreaban sangre. En la Cuba de 1958, tan solo mentar a Ventura escalofriaba incluso a sus secuaces.

    En dos años Ventura fue ascendido de capitán a comandante y enseguida a coronel de la Policía Nacional batistiana. Esteban Ventura Novo huyó a tiempo para salvarse de la justicia revolucionaria y fue acogido por las autoridades estadounidenses. Ventura se estableció con toda comodidad en Miami, donde fundó una agencia de seguridad, la Preventive Security Service and Investigation, que estaba situada en la Calle Primera del South West y la avenida Bacon Boulevard.

    El empleo de cubanos, generalmente de filiación batistiana y gangsteril, sirvió a Trujillo para la ejecución de numerosos secuestros y asesinatos en el extranjero. Por ejemplo, en diciembre de 1950, fue secuestrado en la capital cubana, el dirigente obrero dominicano Mauricio Báez, enemigo político de Trujillo y del cual nunca más se supo; el 2 de octubre de 1952, el periodista Andrés Requena, fue asesinado en Nueva York, y el 12 de marzo de 1956 era secuestrado en esa misma ciudad, el profesor vasco Jesús de Galíndez. En Cuba, Rafael Soler Puig más conocido por “el muerto”, asesinó a cuchilladas por encargo de Trujillo a Manuel de Jesús (Pipí) Hernández; el 8 de agosto de 1955, en pleno gobierno del dictador Fulgencio Batista. Años antes, Soler Puig participó en el asesinato del líder obrero cubano, Aracelio Iglesias.

    El escritor cubano, de Radio Progreso José Buajasán Marrawi (4) afirma que “en las investigaciones e interrogatorios llevados a cabo en República Dominicana por el siniestro jefe del Servicio de Inteligencia Militar dominicano “SIM”, Johnny Abbes García, participaban viejos torturadores de la policía batistiana y este trabajo se coordinaba con el ex coronel Esteban Ventura Novo, radicado en Miami, y con el archicriminal Julio Laurent, antiguo jefe Servicio de Inteligencia Naval (SIN), con quien -según relatara Abbes García- lo sorprendió el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959 mientras esperaban el advenimiento del nuevo año, en el Cabaret Tropicana en La Habana.

    Una vez que los esbirros cubanos terminaron de “asesorar” a sus compinches dominicanos se marcharon a Miami, donde en general terminaron plácidamente sus vidas. Hay quienes se asombran de que Estados Unidos les diera asilo, olvidándose de que tanto el Congreso como las agencias de investigación norteamericanas lo que deseaban saber de ellos, en realidad, eran los vínculos de la jerarquía cubana con los comunistas chinos y rusos, para saber con quiénes tratarían en el futuro. Por eso les otorgaron el asilo.
    Por cierto, Presol, según he podido leer muy escasamente, su padre fue un preso que se opuso a la revolución cubana, al igual que ud ahora, no se fueron de Cuba simplemente por no estar de acuerdo con Fidel, hubo más, ¿puede contarnos eso? pues forma parte de la historia, de la suya y de Cuba.

  2. Mi viejo asesino, digo
    JMPresol (partidario de asesinos)
    Yo no sé de donde ud. sacó ese dato de que no hay listado de los asaltantes de los cuarteles Moncada y C. M. Céspedes, porque son dos, pero la historia si tiene recogida quienes fueron los asaltantes de Moncada y C. M. Céspedes, quienes cayeron prisioneros, quienes fueron juzgados, quienes lograron evadir la persecución y marchar al exilio para continuar la lucha e incluso los que traicionaron después de la revolución, (recuerdo a uno Mario Chanes creo se llamaba, que se lo mencioné en el ejemplo de que su padre aunque fuera un traidor lo hubiesen mencionado en la historia, pero ni eso) quienes desembarcaron en el Granma, murieron en Alegría de Pio, durante la lucha insurreccional y después del triunfo revolucionario, no hay ningún otro que lo relacione con la familia suya. También existe una buena relación de los que intentaron involucrar en los hechos para quitarlos del medio políticamente.
    Por cierto, en más de una ocasión me ha recomendado libros y escritos de medios extranjeros, no solo escritores como Hugh Thomas (también el profesor de la Cova, dice que cubano, lo desconozco, ¿dónde vive o vivió? ¿Sobre qué temas escribe? ve como se contradice, creo el Alzheimer le está rondando, si es así empiece a realizar tratamientos. Sobre Thomas, nunca lo he leído, pero por lo que veo sus obras respecto a Cuba no son muchas y puede que no tenga toda la información al respecto, es un historiador que en su literatura refiere a toda Hispanoamérica, no solo Cuba, debo decirle que la humanidad ha tenido muchos historiadores, unos falsos, otros muy realistas y otros farsantes, no creo él sea uno de ellos, pero se debe tener en cuenta cuando se lee. Por cierto hombre, la inmodestia lo mata, que necesita, reconocimiento, pues la mentira no se reconoce, a no ser en su ambiente).
    Es una gran idea que Thomas revise los capítulos referentes al Escambray, puede que personas como ud lo hayan confundido respecto a la verdad sobre esa parte de la historia de Cuba o ud. mismo por leer sus artículos también se haya hecho partidario de esos asesinos sin querer (ojalá y así sea). Es bueno informarse antes de escribir algo, que le sirva el ejemplo.
    Miguel Ángel Quevedo, cómo no recordarlo, fue propietario y director de Bohemia, quizás solo tengas referencias de él, pues ud. era muy joven y no tuvo muchas oportunidades de leer la Bohemia en su niñez y adolescencia (en esa última etapa de haberla leído recordará a Merob Sosa Blanco y el Coronel Cornelio Rojas, asesino de campesinos el primero y el segundo torturador y asesino de revolucionarios, ambos denunciados por el pueblo y juzgados en los Tribunales Revolucionarios). Todos sabemos que la revista Bohemia tuvo una posición muy favorable a la revolución en contra la tiranía de Batista, parece que Miguel Ángel, ya viviendo en Miami y arrepentido de sus propios errores respecto a la revolución cubana, un cargo de conciencia, etc, se suicida, en fin otra de sus fuentes que abandonó Cuba.
    Hay muchas de sus informaciones que desconozco las fuentes, pero por la privacidad que tienen se ponen en duda, es como si ud, todo lo supiera o tuviera fuentes en lo más recóndito de Cuba (absurdo), eso forma parte de la inmodestia y sobre todo de las fuentes que emplea, sigo reiterando que en sus escritos siempre se apoya en lo que ¨algunos dicen, algunos piensan o en criterios propios¨, además de historiadores que viven fuera de Cuba, algunos extranjeros, otros que en su momento apoyaron a la revolución, no les convino y se opusieron a ella o sencillamente abandonaron su país. Ah, los extranjeros están en su país, hombre ¿dónde van a estar?
    Respecto a la historia de Frank País, su juicio por la acción del 30 de Noviembre (causa 67), te recomiendo leas un libro de Yolanda Portuondo, se llama ¨La clandestinidad tuvo un nombre…. En el se vierten muchos criterios y opiniones de personas que conocieron y lucharon junto a País García.
    No sé de donde sacas que Fidel salió con condenas leves por las relaciones de Batista con la familia Castro, ni que este es padrino de pila de Raúl, y demás afirmaciones suyas. (esa deben ser tus fuentes secretas)
    Lo que sí le puedo confirmar, es que Fidel se salva gracias a la actitud digna y valiente del Tte. Pedro Sarria, que se negó entregárselo a Pérez Chaumont, no dejo de reconocer que las gestiones de Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago, fueron muy favorables, evitando más asesinatos de esos jóvenes. Le recomiendo se lea el libro del periodista cubano Lázaro Barredo Medina ¨Mi prisionero Fidel, recuerdos del Tte. Pedro Sarria¨ y testimonios de soldados de su escuadrón que participaron en la captura de Fidel Castro y dos asaltantes más.
    Sobre su Dr. Manuel Urrutia Lleo, debo decirle que el 14 de marzo de 1957, en su condición de presidente de la Sala Tercera de lo Penal, de la Audiencia de Oriente, emitió un voto particular absolutorio de los acusados en la Causa No. 67 de 1956, por haber tomado parte en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 y en la expedición del yate Granma. Disintiendo de sus colegas del tribunal, se apoyó en el Artículo 40 de la Constitución de 1940, para reconocer el derecho de los cubanos a la resistencia adecuada frente a la opresión de sus derechos.
    Al asumir esta oposición hizo una valiente denuncia a la violación de los derechos individuales. En el juicio legitimó la oposición armada al gobierno de Batista, ¨un régimen inconstitucional, instaurado por el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952¨.
    Sus problemas empezaron a partir de la lentitud del Gobierno Provisional para adoptar las medidas que el país necesitaba con urgencia, por lo que el 13 de febrero el Consejo de Ministros renunció en pleno ante Urrutia. El 16 de febrero de 1959 designó a mi Comandante en Jefe Fidel Castro primer ministro del Gobierno Revolucionario, en sustitución del doctor José Miró Cardona que había renunciado. Fidel comenzó a presidir las reuniones del Consejo de Ministros y Urrutia, como máxima autoridad del Estado, sancionaba las disposiciones acordadas por esa instancia. En estas condiciones se aprobaron una serie de leyes que beneficiaban, en lo esencial, a las capas más humildes del país, como la Ley de Reforma Agraria; se eliminó la Renta Nacional de Lotería, y se creó el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda.
    Debes saber, como lo sabes todo, que la actuación de Urrutia se convirtió en un freno para el cumplimiento del programa revolucionario, retrasando la firma de determinadas leyes acordadas en el Consejo de Ministros, lo que creó una situación de desconfianza y no pocas situaciones negativas, por lo que se fue lesionando su prestigio y autoridad, pues en ocasiones desarrollaba una política radical y en otras mostraba posiciones conservadoras oportunistas.
    Su confusa actuación comenzó a ser utilizada por los enemigos de la Revolución, provocando la renuncia de Fidel al cargo de primer ministro. Tras una gran protesta popular de respaldo a Fidel Castro, Urrutia renunció al cargo. En abril de 1961 se asiló en la embajada de Venezuela. Estuvo asilado en esa sede diplomática y en la de México, hasta que se le otorgó un salvoconducto para salir del país en 1963. Establecido en Estados Unidos, participó en actividades contrarias a la Revolución Cubana. En el exilio escribió libros y fue profesor de español en el barrio neoyorquino de Queens (quizás te hayas leído alguno de sus libros y por eso eres un confundido histórico).
    Cuando te digo que los pueblos del mundo reconocen a Fidel, bien sabes a que me refiero, lo que pasa es que la ironía no te cupo bien. Fidel y el pueblo cubano tienen amigos en el mundo, muchos y les están muy agradecidos por la ayuda solidaria que siempre han mostrado, un claro ejemplo son los miembros de Pastores por la Paz, ¿los conoce?, sabes que tus amigos le han tratado de aplicar todas las medidas habidas y por haber para impedirle que viajen a Cuba. Los miembros de la Brigada Antonio Maceo, conocido por los Maceítos, viven todos en EE.UU., bueno tu de eso no sabes, pues desconoces lo que es solidaridad internacional, no conoces la amistad sincera y sin intereses. Eres un burdo al acusar a Fidel de gánster universitario, implicado en asesinatos. Personas como tú, de tu misma calaña, han acusado a Fidel de los más inverosímiles hechos solo con el fin de mellar su prestigio y no lo han logrado, me imagino que alguien tan insignificante como eres no lo logrará jamás, tanto que te jactas de saber de historia y nada más das muestra de analfabetismo histórico. Bueno, propio de frustrados de la vida.
    Nada me ofende respecto a mis modestos conocimientos de historia, la estudio, pero no con el mismo objetivo suyo para tergiversarla, sino de darla a conocer tal y como es, en eso no puedo felicitarlo pues sus conocimientos, no los pone en función del bien, ya ni siquiera puedo creer que sea ud mismo un cubano traidor de su país, pienso que es un cubano manipulador o un manipulado que no es cubano, sabrá dios.
    El hecho de que yo lo espero en un próximo artículo está dado a que su tarea es tergiversar los hechos históricos relacionados con Cuba, eso está muy a tono con las ideas del presidente Obama, de olvidar el pasado, lo que sucede es que ud. se lo ha tomado tan a pecho, que ya no quiere olvidar, lo que quiere es cambiar, y créame mi viejo asesino, la historia ya está hecha y nada se puede cambiar en ella. Tengo frente a mí un almanaque de lo que queda del presente año y ya puedo pronosticar sus próximas mentiras, todas relacionadas con fechas históricas de Cuba.
    Debo, a modo de aclaración, que la causa 37 del Moncada fue una, y lo que quise decir es que fue dividida en dos sesiones, y veo que le queda claro fue por burdas maniobras batistianas, terminando en una sala de enfermeras. Por lo general cuando me retan a algo no me embarro las manos, así que ahórrese esos retos que no estamos en la España del siglo XVII.
    Dice que me tienes localizado, yo puedo decirte con toda seguridad que tú trabajas en el Ministerio de Cultura, o en algo relacionado con las artes escénicas, probablemente la pantomima o payasos, eso es lo que muestras con la gracia que escribes tus artículos, sin ánimo de ofender, hombre. Por cierto en eso de castrado mírese en un espejo para que vea esa carita suya, dice mucho, pero un poco viejo y regordete, será la buena vida.
    Bueno mi seguidor de asesinos y criminales, José Manuel Presol Rodríguez, hasta la próxima fecha, como ya le dije, le continúo debiendo el tac…. Pues el reloj de su historia está parado en 1959.

    • Hola “viejo amigo”:

      Hay que ver, ahora le gustan los juegos de palabras. Cada vez se queda con menos argumentos y emplea más los insultos, descalificaciones y, ahora, hasta “chistes baratos”.

      Lo de que no existe un listado definitivo de los moncadistas no lo discuta conmigo, se coge un avión a La Habana (ahora creo que están poniendo vuelos muy baratos) y lo discute con el profesor Mario Mencía, que es quien lo dice.

      Yo le he recomendado siempre fuentes de dentro y fuera de la Isla (Mencía es de dentro), es usted el que se centra en solo aceptar “literatura” del interior.

      Así que no ha leído a Hugh Thomas, es una pena, especialmente el libro recomendado, le repito que es el principal hispanista de todos los tiempos. La revisión que quiere hacer de los capítulos de su libro sobre el Escambray, se refieren precisamente a acercase a planteamientos como los míos y alejarse de los suyos, pues reconoce que le dieron información sesgada durante su estancia en Cuba en los años 60.

      Sobre el profesor de la Cova, veo que no tiene información, claro no es un historiador del agrado de su gobierno. Es Doctor en Historia por la Universidad de West Virginia, profesor de historia latinoamericana en la Universidad de Indiana, pertenece al cuerpo de investigadores del Centro de Estudios Latinoamericanos, divulgador en televisión de la participación de cubanos y otros latinoamericanos en la historia de Estados Unidos (creo que alguno de estos programas goza de máxima audiencia en Florida, así que puede verlo fácilmente). Le sirven esas “credenciales”.

      Pues si tiene usted razón y, de paso, me la da. Quevedo se suicidó, según sus propias palabras: “arrepentido de sus propios errores respecto a la revolución cubana, un cargo de conciencia, etc.”. Eso es prácticamente lo que yo he dicho, añadiendo que uno de sus errores fue la invención de los 20,000 muertos.

      Yo uso todo tipo de fuentes y de todas las procedencias, o tengo que recordarle que, sobre Abel Santamaría, le cite una publicación del CC del PCC.

      Sobre Frank País y el Dr. Urrutia Lleo. Este último no solo emitió un voto particular absolutorio, sino que consiguió el mismo voto mayoritario por parte del resto del Tribunal, pues Frank salió en libertad; o es que ahora me va a decir que él y la mayoría de sus compañeros del alzamiento de Santiago y varios capturados del Granma no consiguieron la sentencia de inocentes, porque, por ejemplo el propio Frank no estaba en la clandestinidad y en la calle en el momento de su muerte. No cuente la historia, cuente toda la historia.

      Sobre su recomendación de Yolanda Portuondo y uno de sus libros, yo le recomiendo más: La pasión que me llevó al Moncada, El sacerdote comandante, Che, José Rey Saint-Blanchard su última cita de honor, Mi derecho a pelear por Cuba. ¿Necesita más? Verá, si se fija bien, que solo tiene un tema de escritura, distribuido en “varios capítulos”. Es que recibe su salario del gobierno cubano.

      Antes de seguir hablando del Tte. Sarriá y demás, por favor averigüe más sobre la vida de Fidel y su familia. Le recomiendo la “Biografía Consentida de Fidel Castro”, de Claudia Furiati. Lo he leído en el idioma original (Furiati es brasileña), pero sé que está editado en La Habana. Le doy una escritora extranjera, pero profundamente de izquierdas, para que no desconfíe mucho. Allí se habla abundantemente de las correrías de Fidel en las pandillas universitarias.

      Muy “bonito” su resumen de los hechos en torno al Dr. Urrutia en 1959, pero usted mismo no se está dando cuenta de que está descubriendo la cara del gobierno cubano como de clara dictadura. Claro que Urrutia intentaba paralizar aquellas leyes, es que las leyes no las emite un gobierno las debe emitir un parlamento, en caso contrario está usurpando funciones y se convierte en dictadura.

      Mire, y me refiero a los Pastores y a los “maceitos”, quien hoy no viaja a Cuba es porque no quiere, o es que no están llegando todos los días aviones y hasta cruceros cargados de pasajeros venidos de Estados Unidos. Por favor, menor victimismo propagandístico.

      Usted sabe perfectamente que sus conocimientos de historia no son modestos, pero sí que están condicionados por sus obligaciones en la SE.

      Ah, pues claro que las maniobras batistianas en el juicio fueron burdas, le repito que la historia es una y no se cambia, aunque se puede manipular como hacen ustedes.

      Aún estoy esperando me dé el nombre que dice que me he saltado en mis respuestas, así como que publique el suyo (¿a qué teme?).

      No, no trabajo en el Ministerio de Cultura, ni en nada parecido. ¿Y usted? Esa ha sido una de sus funciones en alguna ocasión: decir que trabajaba para la cultura y espiar y chivatear a sus compañeros ¿verdad?

      Tic-tac el reloj de la historia sigue sonando y no es en contra nuestra.

      • JMPresol(partidario de asesinos)
        Creo que además de la memoria le falla la vista, en el comentario anterior le hice mención a Merob Sosa Blanco y al al Coronel Cornelio Rojas.
        Ud. confirma lo que yo le digo, gracias, sus fuentes casi ninguna procede de escritores residentes en Cuba, algunos residen en el exterior, obviamente la propaganda contra Cuba en muchas ocasiones parte de fuentes que no estan bien informadas, incluidas ud. mismo.
        Todos los días muestra una contradicción difefrente, gracias eso reafirma mis opiniones. Lea más que eso instruye y no voy a perder tiempo en explicarle porque, ud es un ser que se califica de muy inteligente y con bastos conocimientos de historia, pues utilícelo.
        Una cosa para finalizar, nunca me he dedicado a chivatear como dice, chivatos fueron los que denunciaron a los revolucionarios antes del 59, puede que su padre fuese un chivato de algún sanguinario y no les quedó más remedio que abandonar “la Tierra más hermosa que ojos humanos vieran”, para salvar el pellejo, quizás en España ud, haya continuado la tradición familiar, cara de ello tiene. Por cierto con el curricular que tiene, podría dedicarse a cosas mejores que escribir sandeces, eso le quita prestigio.

  3. José M. Presol (partidario de asesinos)
    No crea que había olvidado las fechas históricas, de hoy y de muchas otras que vendrán, porque como siempre espero ver tus falacias y tergiversadores comentarios sobre la revolución cubana o sus líderes. Esas cosas son propias de un frustrado y fracasado personaje. (no se me olvida tu primera mentira al querer decir que tú padre fue asaltante del Moncada, la persona que se respeta no dice tamaña mentira, que pretendías que creyeran tus embustes. Y aún hay incautos que te apoyan en tus comentarios).
    El asalto al Moncada fue una derrota militar, cierto, pero también es cierto que se constituyó en una victoria política, me parece que es totalmente correcto esa aseveración, nadie nunca ha dicho lo contrario, pero como lo tuyo es tergiversar, no importa.
    En cuanto a que el asalto al Moncada fue otra intentona más, te equivocas, el asalto al Moncada fue el motor impulsor de una nueva etapa por la liberación definitiva de Cuba, (lograda en enero de 1959), el juicio formó parte de ese motor, porque en el Fidel denunció los atropellos, abusos, crímenes y desmanes que se realizaban por la tiranía de Fulgencio Batista, fue una gran oportunidad que tuvo. Por cierto fue escuchado con mucha atención por todos los allí presentes, incluidos los propios soldados de la odiada tiranía.
    Lo que si no debemos olvidar los cubanos es que durante la dictadura de Batista se asesinaron más de 20 mil jóvenes. De que estado de derecho vienes a hablar cuando el gobierno dictatorial era fruto de un golpe de estado, violando así hasta la Constitución del 40. El juicio lo realizó un tribunal de urgencia, amañado por las presiones de los militares, esos mismos que asesinaron a los jóvenes asaltantes, aún después de concluidas las acciones.
    Respecto a los prisioneros del Moncada, como crees que se le pueda llamar el hecho de que te saquen un ojo, eso es tortura, aunque después lo asesinaran y se convierta en asesinato, sabes a quién me refiero, eso tu no lo vas a entender porque eres partidario de asesinos, lo que te hace cómplice indirecto de sus asesinatos, en una Cuba Bastitiana fueras un Carratalá o un Pilar García tranquilamente.
    Mucho antes del Moncada ya Fidel estaba haciendo su historia, primero desde la Universidad de la Habana, luego como abogado denunció el golpe de estado, acusó a Batista por esa acción, etc.
    Obviamente refieres una fuente de alguien que nada que ver con ese hecho. Otra equivocación, con el tema de fusilar de inmediato, no hubo fusilamiento hubo asesinatos, antes y después, el ejemplo de José Luís Tassende es muy elocuente.
    Ah, ahora eres ingenuo al tener la falsa creencia de que los certificados de defunción de los asaltantes asesinados van a decir que fueron torturados o presentaban mutilaciones que indican que fueron asesinados. Cuántos muertos aparecieron en las calles, asesinados por la soldadesca bastitiana, nadie les hizo certificados de defunción, aún con las claras evidencias de torturas en sus cuerpos. Muchas revistas Bohemias del 59 y 60 detallan esos hechos.
    Nunca he escuchado sobre torturas a Haydee, sin embargo a su hermano y novio si.
    Al tribunal no le quedó más remedio que pronunciarse con una condena muy suave, según tu parecer, a los asaltantes, pues durante el juicio se demostró las atrocidades que hicieron los militares, y a los que se verían obligados a acusar y sancionar por esos asesinatos. De investigar esas acusaciones se encargó el gobierno revolucionario en 1959, como testigos el propio pueblo victima de esos hechos, que los señaló como criminales, me recuerdo el juicio a Sosa Blanco o el del coronel Cornelio Rojas, ambos asesinos que seguro lamentas, entre otros.
    Hoy por hoy me doy cuenta que no tienes ningún conocimiento de la historia del que alguna vez fuera tu país, cuando el Juicio del Moncada, a Fidel propiamente, este fue haciendo el discurso sin tener mucho tiempo de escribir nada, solo notas que escribió, y obviamente el Tribunal no tenía nada de eso, o tú crees que le permitirían escribirlo y reproducirlo libremente, un alegato que denunciaba la situación de Cuba en esos momentos. Tuvo que redactarlo en la prisión y sacarlo clandestinamente, porque de otra forma no se lo permitirían.
    En mi consideración, sigo convencido de que eres un tergiversador de la historia, sigues utilizando fuentes pocas o nada creíbles, te llevas mucho por lo que dicen algunos o lo que hay quién dice, por eso no aciertas una.
    El lector inteligente, aún el más contrario a la revolución cubana, ha de estarse riendo de tus disparates geriátricos, sobrepasaste la línea, admirador de Hitler.
    Si interpretas los comentarios te darás cuenta que no te creyeron mucho. Creo que tu próximo comentario será para el 28 de septiembre, según las orientaciones que recibas.

    • De donde se sacan esos datos? Porque Fidel sobrevivio? no encontro el Cuartel, se perdio en una ciudad que conocia tan bien? Porque no lo mataron? evidentemente algo de las leyes antes del 59 si funcionaban. Ah pero si hubo muertes despues del 59, con juicios que no eran mas que un cierco, hay datos de eso. Usted conoce ambos lados de la historia?

    • Hola, “viejo amigo”.

      Es tal la cantidad de mentiras, consignas y similares que hay en su escrito (bastante largo por cierto, eso debe significar que le hago daño, ya que me dedican tanto tiempo) que prefiero leermelo despacio; pero no se preocupe, tendrá su respuesta.

      No se olvide: tic-tac.

    • Hola, de nuevo, “viejo amigo”:
      Voy directamente a pasar por alto los insultos, ya sabe usted perfectamente que ese es el recurso de los que carecen de argumentos.
      Veo que no, no se le olvidan las fechas y que “controla” mis publicaciones. Es un orgullo saber que soy tan peligroso que la SE ha dedicado a uno de sus agentes a “vigilarme” de cerca. Lo de cerca comprenderá que es una forma de hablar, ya que estamos bastante separados, aparte de en lo ideológico, en lo geográfico, pues usted está actualmente en Miami, ¿verdad?
      Tan buena memoria tiene, que no se olvida siquiera de las cosas que imagina e inventa. No he dicho nunca que mi padre fuese asaltante del Moncada. Le reto a que me diga donde he dicho eso. Revise sus notas y la copia de mi expediente que le han pasado sus jefes, ¿o es que aún no se lo han dado, pues no confían totalmente en usted?
      Mi padre, afortunadamente, nunca creyó en Fidel Castro, luego no diga lo de que fue asaltante del Moncada. Si participó en otra acción, para mi más importante, de nuestra historia. Revise sus papeles. Gaste tiempo en ello, pues para eso le pagan.
      Yo no he dicho que el Moncada fue una intentona más, por favor lea y entienda (ya sé que eso va contra la enseñanza que ha recibido, pero es que el cerebro se usa para pensar). Lo que he dicho es que lo hubiese sido, si no fuese por el juicio posterior.
      Sobre lo de los 20,000 muertos, usted sabe perfectamente que es una mentira inventada por Miguel Angel Quevedo, y que ha sido rebatida por historiadores de gran renombre como Hugh Thomas (Cuba: the Pursuit of Freedom). Quevedo, por cierto, por si no lo recuerda, acabó suicidándose en el exilio arrepentido y lleno de remordimientos por mentiras como esa. Los muertos fueron 2,719, aproximadamente un 33% causados por acciones revolucionarias y un 66% por acciones batistianas. El propio Quevedo jamás pudo publicar una lista que fuese más allá de las 898 víctimas.
      Hablo de un estado de derecho donde la mayor aspiración de todo revolucionario capturado era que le acusasen de lo que fuese y pusiesen a disposición de un tribunal, pues podía salir inocente, como le ocurrió al propio Frank País. Todos los asesinatos y torturas realizados por las fuerzas batistianas lo fueron al margen de la legalidad vigente.
      No se contradiga, fíjese, son palabras suyas: “El juicio lo realizó un tribunal de urgencia, amañado por las presiones de los militares” y “Al tribunal no le quedó más remedio que pronunciarse con una condena muy suave”. En qué quedamos, ¿estaba amañado o no? ¿Tenía o no libertad para dictar una sentencia suave, aunque fuese obligado por las circunstancias? ¡Un poco de seriedad hombre!
      No volvamos al tema de Abel, ya se lo he rebatido varias veces, pero usted sigue y sigue. Por favor, ya que está en Miami, cómprese el libro que cito del profesor Antonio de la Cova e infórmese.
      Fidel Castro, en la Universidad de La Habana no hizo nada, salvo actos violentos dentro de las filas de las organizaciones gansteriles a las que pertenecía. Le recuerdo que nunca fue elegido para absolutamente nada en la Universidad por sus compañeros.
      Sobre su denuncia al golpe de estado de Batista, por favor, no me haga reír. Le recuerdo que presentó su denuncia ante el Tribunal de Urgencia no ante el Tribunal Supremo, como correspondía; pues Batista, aunque a la fuerza, era el Presidente del Gobierno. Una de dos, o Fidel era muy mal abogado o se equivocó a sabiendas de lo que hacía.
      De Tassende ya hemos hablado y le recuerdo que incluso usted se mostró asombrado con mi respuesta.
      En Cuba se hacían certificados médico-forenses de cuantos cuerpos aparecían y se detallaban en ellos las lesiones sufridas, o ¿es que son falsos los certificados utilizados por los Tribunales Revolucionarios para juzgar a los torturadores batistianos?
      ¿Nunca ha escuchado de torturas a Haydee? Léase “La Historia me Absolverá”, el párrafo donde se habla de las demás falsas torturas a Abel y los demás. Son palabras de Fidel. Espero que confíe ciegamente en ellas.
      Ya sé que algún Tribunal Revolucionario se encargó de investigar los hechos. Imposible pensar otra cosa. Pero eso ratifica que no lo hizo el Tribunal que juzgó a los moncadistas. Luego tengo razón.
      Viejo amigo, no hace falta que Fidel tuviese notas de su alegato, ni una ni mil, lo que simplemente le hacía falta era pedir la copia de lo actuado en el juicio. Ese juicio tenía un secretario que se encargaba de registrar todo lo hablado. Esa persona se llamaba Raúl Mascaró Yaniri e hizo constar todas las declaraciones y alegatos presentados. Sin duda del nombre, consulte el artículo de Granma que cito en mi artículo.
      Pero, por favor, suponiendo que escribió “La Historia…” en prisión, que ya es mucho suponer, como se le ocurre que tenía dificultades para sacarlo. Le recuerdo las cartas de Fidel a su hermana pidiéndole que le enviase jamones más grandes, pues tenía que invitar a mucha gente. También le recuerdo las fotos de Fidel con Fidelito, donde el primero le enseña al niño el paisaje desde una ventana y está perfectamente trajeado de saco y corbata. De nuevo, por favor, seamos serios.
      Lo único que escribió Fidel en prisión, aparte de numerosas cartas, fue un libro de recetas de cocina, que está editado en Cuba, así que puede consultarlo libremente.
      Sobre la admiración de Fidel por los nazis, le ruego lea mis comentarios a los otros lectores.
      Por cierto, sobre lo que dice de la imposibilidad de reproducir libremente el alegato, le recuerdo que libremente fueron reproducidos por la prensa de la época, entre otros, los siguientes documentos: La Carta de México y el Manifiesto de Sierra Maestra. Por favor, consulte las hemerotecas (a ser posible las de Miami, pues en las cubanas quizás el acceso a estos documentos pre-1959 lo tenga restringido).
      Creo que le estoy demostrando que mi conocimiento de la historia es superior al suyo. Doy datos, usted solo reproduce consignas. Use su cerebro para pensar.
      Tic-tac el reloj de la historia sigue sonando y no es en contra nuestra.

  4. Tan de madre, contra digan que le cambiaron el final porq sonaba mejor lo de “la historia me absolverá” lo de q es porq fidel castro o algún seguidor admiraba a hitler me parece hilarante y delirante. Ah y con lo de que no hubieron torturas que lo que hubieron fue un monton de muertes me recordaron a Iroel Sánchez cuando critica a Fernando Ravsberg. No se cieguen por el odio, porfa, si todas las organizaciones opositoras siguen asi, más nunca los cubanos vamos a mejorar en el aspecto de los DDHH. Ah por cierto gracias por mencionar la parte de los papelitos, yo mismo siempre me he mostrado exceptico de que esa gente se pasaron un discurso de decenas de páginas mediante papelitos que se pasaban entre ellos.

    • Alberto, muchas gracias por sus comentarios.

      Ruego lea el comentario, más abajo, de Joaquín Menéndez, referente a la frase de Hitler y podrá apreciar la similitud.

      Dentro de todo el “teatro” con el que siempre se arropó Fidel Castro, se ven numerosos ejemplos de su admiración por el nazi-fascismo, le voy a dar solo dos ejemplos:

      1.- El desfile universitario de las antorchas, que aún se hace cada año, no es más que una pobre copia del “desfile de las antorchas” de los nazis en Munich.

      2.- La marcha de Fidel desde Santiago hasta La Habana, que le llevó varios días, en enero de 1959, no es otra cosa que otra pobre copia de la “marcha sobre Roma”, de Benito Mussolini.

      Lo de las torturas piénselo. Hubo poco tiempo para realizar esas torturas. Nadie las menciona hasta el juicio, salvo Fidel. Nadie lo usa en su defensa. No había ninguna razón para la tortura, pues ninguno de los capturados se negó a confesar. Por favor, consulte el libro que cito que hace una demostración histórica y documentada sobre el tema (entrevistas a más de 100 implicados en el Moncada, desde asaltantes, a militares, familiares, amigos y otros intervinientes, como, por ejemplo, el funerario que se encargó de limpiar y preparar los cuerpos para su entierro).

    • JMPresol (partidario de asesinos)
      Hablando de escritos largos, los suyos no son menos, pero igual responderé, empezaré diciendo que me doy cuenta que su añeja memoria le falla constantemente.
      El primer escrito respecto al Moncada donde intercambiamos fue precisamente relacionado con su padre y su participación en el Moncada y torturas recibidas según ud. por su participación en actividades revolucionarias antes de 1959 y posteriormente su salida del país, le refuté diciéndole que en ese preciso momento tenía un libro con el listado de todos los asaltantes al Moncada y ningún Presol aparecía en el, lo que dejaba en duda su información, falsa de por sí. Busque y verá que es así. Pudiera aceptar su reto pero tendría que dedicarme a buscar para ver si en este sitio eso quedó guardado, no importa yo sé lo que escribo y afirmo lo que digo.
      Desgraciadamente para ud., lee muchos libros de autores extranjeros, no quiero decir que todos sean unos mentirosos, pero muchos si tergiversan la historia de forma intencionada, por eso le recomiendo que lea historia de Cuba, no me remita a ellos. Considero por ello que ud. no sabe lo que dice, solo se lleva por lo que algunos dicen, o hay quien dice, o en definitiva su propia opinión, esas no son fuentes creíbles.
      Si a Frank País, o al propio Fidel Castro no los pudieron asesinar y tuvieron que realizar un juicio no crea que fue porque la dictadura de Batista cumplía con la legalidad constitucional, fue por las presiones populares que hicieron parar los asesinatos que se cometieron en el Moncada, eso tampoco lo vas a entender, a estas alturas de su vida tu cerebro no tiene capacidad para procesar y entender esas cosas.
      No son palabras mías lo de ¨la instrucción del juicio había sido realizada por un Tribunal de Urgencia presidido por Manuel Urrutia Lleó¨ (eso lo escribió Ud., yo lo utilice), mis palabras se refieren a que el juicio fue amañado, digo esto por la simple razón de que no se acusó a ningún militar por los asesinatos cometidos contra los asaltantes, sobre todo el Coronel Chaviano, no podían hacerlo pues sabían el riesgo que corrían. Por demás debo decirte que tanto Manuel Urrutía como todos los magistrados y el fiscal actuante, pertenecían al sinnúmero de miembros del Poder Judicial que habían jurado los Estatutos Constitucionales dictados por Batista a raíz del golpe militar del 10 de marzo de 1952, que desfrenó la Constitución del 40. Batista era ilegítimo en el Poder. Lea al respecto, se lo recomiendo. Simplemente eso fue lo que los obligó a dictar sentencias ¨suaves¨.
      Ud., de forma intencionada tiende a confundir, los Tribunales Revolucionarios fueron una cosa y el tribunal que juzgo a los asaltantes del Moncada fue otra. La mayor parte de los testigos contra los asesinos batistianos fueron los testimonios de familiares de las víctimas, algo que pasaste por alto, y te mencioné un nombre para ver si te referías a ello, pero no te conviene, las razones solo tu las sabes.
      Sobre la historia de Fidel, no voy a pasar trabajo en ponerme a debatir, no somos los más indicado para ello. Los pueblos del mundo, todos incluidos sus enemigos la reconocen, no sea ingenuo o no se haga.
      Y respecto a la Historia me absolverá, no pretendo entrar en un debate con un farsante y manipulador. No se insulte por ello, la verdad no debería ofenderle.
      Ah y sea más modesto, pues no ha demostrado ningún conocimiento de historia de lo que fue su Cuba, a la cual según sus intensiones creo que se va a quedar con ganas de ver, a no ser que cambie de opinión.
      Por cierto, yo escribo a título personal, puedo hacerlo o no cuando me plazca, ¿y ud.?
      Nos vemos en el próximo cuento que escribas. Debe ser pronto, según el plan de trabajo que tienes asignado.
      Por cierto el juicio de los moncadistas fue uno y el de Fidel otro, ¿lo sabías?
      Tic………….. el tac te lo debo porque se paro el reloj de tu historia.

      • JM Presol
        Eso de que das datos en tus escritos, refleja que te ves obligado a utilizar fuentes no fidedignas, por eso tus mentiras, bueno es que su cerebro no genera diría alguien. Estoy de acuerdo digo yo.

        • Hola “viejo amigo”:

          No divague ni invente cosas, nunca le he dicho, ni a usted ni a nadie, que mi padre fue moncadista, sencillamente porque sería una mentira y la mentira tiene piernas cortas. Le reté a que me diga donde lo he dicho y no lo ha hecho, pues “tendría que dedicarme a buscar”, pues búsquelo y expóngalo, que es su trabajo. “Viejo amigo”, es que usted se desacredita solo.

          Por otra parte, su desconocimiento es tal que parece que no conoce los trabajos y comentarios de Mario Mencía, el cual ha afirmado que no existe una lista exacta y completa de los participantes en el Asalto al Moncada, debido a los grupitos que se “despistaron”, los que dijeron que no participaban, los que se “perdieron”, los que dicen que estuvieron y no estuvieron (que alguno hay entre los dirigentes de “nivel medio” de la “revolución”), etc. Así que cualquier lista de participantes que tenga no es definitiva. Por si lo desconoce, Mencía es el principal historiador vivo en Cuba especializado en el Moncada. Le recomiendo su libro “El grito del Moncada”, es un trabajo bastante completo.

          Dice que consulto muchos escritores extranjeros. Creo que el único que cito en mi artículo es Hugh Thomas, posiblemente el principal historiador hispanista de todos los tiempos (el término “hispanista” incluye académicamente a Latinoamérica, por si no lo sabe). Espero que no dude de un académico de ese nivel, el cual puede confundirse, pero no engañar. Por cierto, sobre el libro que le cito, “Cuba: the Pursuit of Freedom”, ha comentado que va a realizar una revisión de los capítulos referentes al Escambray, pues la información que le facilitaron, en su día, en Cuba, no era objetiva. Es que Thomas es un profesional de prestigio.

          El resto de mis referencias son del Profesor de la Cova, cubano según las propias leyes cubanas actuales; Fidel Castro, cubano (aunque algunas veces no lo parezca); y el diario Granma, también cubano. Ah, se me olvidaba, Miguel Angel Quevedo, cubano, director de Bohemia hasta que dejó de serlo. ¿Dónde están los extranjeros?

          Frank País salió inocente de su juicio porque, a pesar de lo que usted dice, el Dr. Urrutia, como presidente del Tribunal, razonó que la constitución del 40 (esa que los moncadistas querían restaurar) da a todo cubano el derecho a rebelarse contra la tiranía. Fidel Castro salió con condenas leves, entre otras cosas, por las relaciones entre Batista y la familia Castro (Batista es el padrino de pila de Raúl, hizo un increíble regalo a Fidel en su boda, etc.), así como a las gestiones de Monseñor Senantes, Obispo de Santiago, que fue quién bautizó al su “comandante en jefe”.

          Sobre el Dr. Urrutia Lleo, no creo que fuese persona sobre la cual desconfiar, repito que fue el primer presidente del gobierno revolucionario del 59, y que fue elegido como tal, entre otros, por el propio Fidel. Léase el Manifiesto de Sierra Maestra.

          Sobre el juramento de fidelidad al Estatuto batistiano por parte del Dr. Urrutia, debo recordarle que eso lo hicieron miles de funcionarios y empleados públicos, aunque no lo cumplieron, para conservar sus puestos. Valga un ejemplo y de una moncadista: Melba Hernández, juró esos Estatutos, para conservar su empleo como abogada de los Servicios de Aduanas del Puerto de La Habana.

          Me puede usted repetir el nombre que “he pasado por alto”, pues no lo encuentro y, con infinito gusto le contestaré en debida forma.

          Así que los pueblos de mundo “reconocen a Fidel”. ¿No habíamos quedado en que los testimonios de extranjeros no eran fiables? No se contradiga, por favor. Fidel Castro, en su época de estudiante universitario, no paso de ser un gánster universitario, implicado, incluso, en asesinatos y atentados. Léase la historia real de su líder, por favor. O es que ¿no estuvo acusado por la muerte de Manuel Castro? Eso fue lo que le impulsó a apuntarse en la famosa expedición a Santo Domingo, pues los compañeros del muerto le buscaban.

          Sobre “La Historia…” solo responde con insultos y descalificaciones. Lo entiendo, no tiene argumentos. Le recuerdo que ha sido un lector, no yo, quién ha aportado la cita completa sobre el alegato de Hitler. Como dije antes: la mentira tiene piernas cortas.

          Por supuesto que nos veremos en un próximo artículo, usted está “destinado” a esa misión.

          Sobre lo de que el juicio a Fidel y a los moncadistas son dos juicios distintos, de nuevo debo decirle que sus conocimientos históricos y, por supuesto, sobre derecho están equivocados. Ambos juicios fueron uno solo. Fidel acudió como acusado y letrado a las dos primeras sesiones del juicio del Moncada, después estuvo ausente de él por una burda maniobra batistiana, y se le siguió juzgando por separado, pero es un mismo juicio. Si no es así, le reto a que me diga cuál es el número del juicio “distinto” efectuado a Fidel y donde puedo encontrar la sentencia separada.

          Veo que se siente un tanto ofendido, pues he insinuado que mis conocimientos de historia son superiores a los suyos. No se ofenda. Yo no soy historiador y sé que Vd ha tenido formación académica específica sobre ello, así como que ha escrito mucho sobre historia y Martí e, incluso, ha impartido cursos. Ya ve, le tengo más o menos localizado y le “doy cuerda”; y eso a pesar de su miedo a dar su nombre y apellidos. Pero le recuerdo que la formación que usted ha recibido tiene una sola fuente y, por tanto, está “castrada” (de “castro” y de “capada”) y limitada en su información.

          A su segundo comentario, el corto, es tan incongruente y hasta incomprensible en parte, que no merece la pena de ser contestado. Se le notan, cada vez más, los nervios. Esta “presa” se le está “escapando de las manos”.

          Tic-tac el reloj de la historia sigue sonando y no es en contra nuestra.

  5. “Pronúnciennos culpables mil veces que ladiosa de la corte eterna de la historia sonreirá y romperá en pedazos las decisiones del fiscal del estado y el veredicto de la corte porque [lahistoria] nos absolverá.”
    ADOLF HITLER

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