Los números, la razón y los principios

 

 

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Por: Eliécer Ávila

Diariamente, como parte de mis funciones al frente de Somos+, me encuentro con personas que se interesan en conocer los pormenores de la organización. En teoría, estas personas se convertirían en miembros de la misma si existe una coincidencia suficiente entre sus ideas y las que nosotros promulgamos.

Resulta que a menudo, yo me preparo para explicar nuestras propuestas, programa, exponer argumentos lógicos sobre la necesidad de los cambios etc… pero la primera pregunta que me lanzan es: ¿Ven acá… y cuantos son ustedes?

No deja de sorprenderme la extrema importancia que muchos le dan al número de personas que adoptan una actitud para ellos entonces adoptarla como suya. Creo que sería mucho más válido preocuparse por el número cuando adquirimos por ejemplo un producto de consumo o pensamos en contratar un servicio, pues la cantidad de personas satisfechas anteriormente por la misma oferta puede ser un indicador de calidad del mismo. En cambio, cuando se trata de valores, principios, ideologías, justicia o posiciones políticas, no creo que la prioridad deba ser el número de personas que adoptan tal o más cual postura.

De sobra la historia nos ofrece ejemplos en los que grandes multitudes cometieron los más terribles y repudiables crímenes. ¿Tenían la razón? No, pero como eran muchos, muchos más se les unieron y la ola llegó a ser tan inmensa e indetenible que oponerse parecía un acto de inutilidad, masoquismo o estupidez.

Este abrumador juego entre mayorías y minorías es el preferido de las revoluciones, pues establecen de antemano cuál es el “lado bueno” y el “lado malo” donde la gente puede ubicarse, y en dependencia de tal decisión tu vida será respetada o mancillada.

Para mí la democracia no será nunca descrita por el argumento reduccionista de: “la dictadura de las mayorías”, pues esta mentalidad primitiva es la que siempre existió y no contempla necesariamente un avance civilizado que garantice la paz y la participación de toda la sociedad en la toma de decisiones. En vez de eso, será la “oportunidad de las minorías” de existir dignamente y estar representadas lo que distinguiría a una democracia.

No debemos tener miedo a estar solos o acompañados de pocos en el sitio que consideramos correcto. Si pensamos que golpear a una mujer está mal, no deberíamos golpearla para estar a tono con los millones de hombres que lo hacen. O si creemos que los animales deben ser protegidos, o que la corrupción nos afecta a todos, es legítimo expresarlo aunque probablemente no haya de facto multitudes coreando a nuestro favor.

Es gracias a los rebeldes del pasado, a esos que no les importó el número de seguidores, que hoy tenemos alrededor del mundo menos violencia, machismo, corrupción y opresión que en siglos anteriores.

Una posición política es ante todo un derecho, pero también es un deber, que jamás debe ser ejercido por imitación, embullo, o presión de ningún tipo. Debe ser un acto de responsabilidad basado en abundante o plena información, producto de un análisis profundo y mesurado, estrictamente apegado a lo que somos y en lo que creemos justo para nosotros, nuestras familias, nuestra nación y para toda la humanidad.

Solo así nos sentiremos plenos, felices y seguros a la hora de expresar nuestras opiniones o emprender acciones tanto individuales como en grupo, voluntarias o remuneradas, apoyados o rechazados, bendecidos o reprimidos. Aprender a pensar por uno mismo es liberarse.

Los números, la razón y los principios, siempre han sido y serán, tres temas diferentes.

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Eliécer Ávila

Eliécer Ávila

Presidente del Movimiento Somos+

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4 comments on “Los números, la razón y los principios
  1. Aqui se confunden dos conceptos totalmente diferentes: uno es tener una posicion respecto a algo y otra bien diferente es incorporarse a un colectivo de personas que aparentemente piensan igual, pero que forman una organizacion ilegal (no legal, no reconocida legalmente en el pais) con todo lo que eso conlleva. Las leyes estan escritas y aprobadas previamente a su aplicacion, y por eso hay que cumplirlas. Algunos integrantes de SOMOS MAS al parecer no lo hacen y por eso son reprimidos por la policia, igual que en cualquier otro pais. Y la gente lo sabe.
    Pensar y tener una posicion determinada no necesariamente requiere integrarse a nada y menos a algo que se llama SOMOS MAS que tiene a mi juicio todas las papeletas de ser una organizacion de las tantas que son financiadas desde “afuera” para “promover la democracia en Cuba”.
    Pensar de una manera y tener una posicion determinada sobre cualquier de los problemas del pais es imprescindible para ayudar a cambiar dentro de cualquiera de las organizaciones que hoy integran la sociedad civil legal cubana, lo que haya que cambiar para mejorar, sin que para ello haya que afiliarse a algo “nuevo” como SOMOS MAS u otro similar.
    Gracias.

  2. Todo muy claro, pero me trae tristes recuerdos de mi época laboral en Cuba,y en particular las reuniones, que no fueron pocas,eso mismo siempre ocurría en dichas reuniones,todos miraban al lado a la hora de levantar la mano,eso también fue obra del sistema, así nos enseñaron,esto es parte de la trama del miedo.
    Nos enseñaron a no tener criterio propio,y de eso sale que muchos se pregunten, pero cuantos son,si son muchos pues me sumo, si son pocos no.
    Cada dia me doy mejor cuenta de lo bien entramado que lo tienen todo desde el principio,pero esto se que no quita la posibilidad de derrocarlos, nunca el mal ha triunfado sobre el bien, ni la mentira sobre la verdad.

  3. La historia ha demostrado que la minoría activista es la que impulsa el cambio. El pueblo seguirá el ejemplo cuando con hechos se le demuestre que vamos por el camino correcto

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