Palabra que atraviesa murallas (entrevista)

 

Foto tomada de internet

 

Por: Leila

El mes pasado me nace la idea de crear un producto periodístico que recogiera visiones sobre la libertad de expresión. En mi lista abierta no podían faltar hombres del periodismo de aquí y de allá. Fue un intercambio por las redes, de esos tan comunes en los tiempos del siglo XXI. Yusnaby Pérez, el primero. Sin rodeos; ocupado pero atento a sus lectores. Yo escribí, y a las horas, él respondió. Siempre amable, y aunque en mil cosas a la vez, encantado de colaborar. “Ando enredado, dame unos días por favor” y cumplió.

¿Pudieras decir que hoy tocas con tus manos la libertad añorada?

Considero que siempre he sido una persona libre por dentro. Nunca he permitido que mi manera de pensar se viera amoldada por años de consignas en las escuelas cubanas. Siempre, desde pequeño, alcé la voz contra lo que consideraba injusto y en más de una ocasión me he metido en problemas por ello.

Cuando el régimen cubano consideró que Yusnaby Pérez estaba haciendo demasiado “ruido” comenzaron las presiones y amenazas.  La seguridad del estado se aproximó a mí y a mi familia para advertirme que dejara mis críticas hacia el sistema expresadas en mi antiguo blog, redes sociales y en entrevistas a medios de prensa extranjeros. Se aproximaron a amistades y vecinos para obligarles a evitarme, para difamar sobre mi persona y sobre mi vida y tratar por todos los medios de desacreditarme.

Mi mamá estaba particularmente afectada por estas amenazas, ya que la policía política le había alertado que si salía y entraba a Cuba “no iba a salir del aeropuerto”. En vista de su sufrimiento constante, insomnio y ansiedad que estas amenazas le causaron decidí por el bien de mi familia salir de Cuba.

Volviendo a tu pregunta, en los EEUU experimento una dimensión de libertad que en Cuba no tenía, el poder decir lo que pienso en todo momento sin miedo a represalias. Esto se manifiesta en todos los ámbitos, el social, el laboral… No tengo que preocuparme de los “chivatones” ni de que algún anquilosado dinosaurio decida si estoy diciendo o no algo “contrario” al régimen de Castro.

Tu escalada profesional durante el último año ha sido notable. ¿Qué elementos conspiraron en favor de tu realización?

Me siento realmente agradecido, satisfecho, feliz y orgulloso de este último año y medio. He pasado de ser un bloguero a convertirme en un reportero en horario pico uno de los canales más importantes del Sur de la Florida.

Al poco tiempo de llegar a Miami, Univisión 23 me contactó con interés en que colaborase con ellos. Habían observado no solamente mi trabajo en las redes sociales, sino mis colaboraciones con medios como Cubanet o El Mundo en España.

Durante varios meses estuve aprendiendo a la sombra de grandes reporteros  y finalmente me dieron la oportunidad de probarme frente a las cámaras. Gracias a la puerta que me abrió Univisión he descubierto mi pasión profesional. Disfruto cada segundo de mi trabajo y espero seguir creciendo y aprendiendo trabajando en nuevos temas y afrontando nuevos retos.

¿Crees real más que ideal, la existencia de una prensa libre?

Por supuesto que creo en una prensa libre y la veo todos los días a mi alrededor en los EEUU. La diversidad de medios de prensa muestra una variedad tremenda de noticias y perspectivas que permiten al lector comparar y evaluar los diferentes elementos de la noticia. Esto contrasta con la prensa estatal cubana que ofrece una única perspectiva en muchas ocasiones copiada y pegada de un medio a otro.

En Cuba escuché mil veces que los medios privados “responden a los intereses de los propietarios y por eso están parcializados”. Sin embargo, en mi experiencia en Univisión 23 jamás me han censurado ninguna noticia, ni me han impuesto un mensaje corporativo, ni han dicho que tengo que decir tal o cual cosa. Es decir, ejerzo mi profesión de manera totalmente libre.

Cuando miras al otro lado del estrecho, es todo lo contrario. En la prensa cubana hay censura, se obliga a dar mensajes del partido, y los reporteros deben ocasionalmente actuar como “opinioneros” del panfleto del régimen.

En Cuba la prensa es declarada propiedad social según el artículo 53 de la Constitución vigente. ¿Cómo valoras su aplicación en la Isla?

Hay una cita, atribuida a George Orwell, autor de la profética novela “1984” que ilustra de manera excelente la situación de la prensa estatal cubana: “El periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”.

Este es precisamente el problema de la prensa estatal cubana: los diarios estatales y provinciales son panfletos de relaciones públicas. Por muchos buenos profesionales que haya en estos medios (y me consta que los hay) el trabajo pasa por una cantidad altísima de filtros y censura de tal modo que al final lo que se publica en estos medios termina siendo absolutamente irrelevante. Seamos francos, a pocos le interesa que la producción de boniato en Melena del Sur se haya incrementado un 10% de un año a otro. Parece que, en aras de buscar noticias inocuas, que no molesten a nadie del partido, se pierde todo el periodismo que se puede ejercer desde estos medios.

Desde mi punto de vista una prensa pública solo puede funcionar si goza de absoluta independencia y funciona de facto como un órgano auditor, de contrapeso, que denuncie las fallas de las políticas públicas y la situación del ciudadano. Algo así como la figura del defensor del pueblo; no teniendo que rendir cuentas a la administración del estado ni al poder ejecutivo, sino reportando directamente a la Asamblea Nacional.

Claro, en Cuba en las circunstancias actuales esto difícilmente podría funcionar ya que para empezar no existe separación de poderes y reportes a quien reportes no existe nada fuera del PCC.

“Toca a la prensa examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado (…) Tócale proponer soluciones”, decía el Apóstol. ¿Reconoces que a veces el periodismo disidente se estanca en “juicios apasionados” y de las soluciones se escribe poco? ¿Te incluyes entre los más “apasionados”?

Creo que una característica de los cubanos y cubanas es la pasión con la que nos entregamos a aquello en lo que creemos; y es algo que me encanta de la idiosincrasia cubana. Cuando alguno de mis amigos extranjeros se pone a debatir conmigo les advierto “¡Agárrate! que soy cubano”.

Si bien ser apasionado es algo que llevo con orgullo, trato de no dejar que mis sentimientos personales me nublen a la hora de hacer una noticia. La noticia debe basarse en hechos: Qué, Quién, Cómo, Cuándo, Dónde, y que las opiniones y los análisis vengan de expertos o de afectados. No es mi función dar una opinión -aunque la tenga- cuando escribo una noticia.

Creo que es importante distinguir entre lo que son reportes y denuncias por parte de organizaciones políticas disidentes, del periodismo alternativo al estatal que se hace en la isla como es por ejemplo el caso de 14yMedio.

Cuando Reinaldo Escobar escribe un artículo periodístico no vas a encontrar su opinión en el mismo; pero en cambio si la verás cuando escribe en su columna de opinión. Esta distinción es fundamental y es lo que le convierte en un buen periodista.

Esto me lleva de vuelta a lo que mencionaba antes. Si estás informando de algo que te afecta de manera personal, de injusticias en tu comunidad, abusos ilegales de la policía o seguridad del estado y lo haces con propósitos de denuncia, eres juez y parte y por tanto es difícil no ser apasionado, y no creo que eso sea censurable.

Una reflexión adicional. No estoy tan claro hasta qué punto es rol del periodista el ofrecer soluciones. Aunque el periodista claramente está influyendo en el tema a través de la perspectiva que ofrece en su noticia, todo depende del contexto específico del que estemos hablando. ¿Tiene el periodista la capacidad necesaria para proporcionar soluciones a temas de ineficiencia empresarial? ¿De macroeconomía? Para eso están los expertos. El periodista debe facilitar el acceso a estas opiniones y no expresarlas por sí mismo.

Además de consumir (supongo) los grandes medios internacionales, ¿prefieres medios alternativos o independientes?

Yo consumo todo tipo de medios, los grandes medios, los pequeños, los informales, incluso los temas de los que conversa la gente en redes sociales. Todo tiene su interés.

Los grandes medios tienen el acceso en muchos casos a información privilegiada, obtienen “filtraciones”, acceso a figuras de alto nivel, tienen los recursos para hacer grandes investigaciones, etc. Para estar al tanto de los acontecimientos de gran escala, estos medios deben ser consultados.

Los medios pequeños, por otro lado, son excelentes para asuntos locales. Conocen la comunidad, tienen los contactos, saben las mejores fuentes para los diversos temas y pueden personarse en el lugar de los hechos en tiempos reducidos.

Y por supuesto un periodista de hoy no puede funcionar sin consultar las redes sociales. La manera más rápida de enterarse de noticias hoy día son las redes sociales. Hay que saber que consultar, a quien seguir y como distinguir noticias falsas de ciertas y todo esto es sin duda un reto. Pero es algo que con la experiencia se aprende. Gracias a las redes sociales, por ejemplo, fui el primer periodista de los EEUU en reportar la muerte de Fidel Castro.

La prensa cubana del futuro será como la diseñen los hombres de su tiempo. ¿Regresarás por esos días?

El periodismo actual está evolucionando muy rápidamente. Los grandes periódicos impresos se encuentran en vía de extinción, así como el tradicional noticiero televisado a horas establecidas. Las nuevas tecnologías permiten a las personas comunicarse en tiempo real y ello resulta en una exigencia sobre la inmediatez de la noticia. La prensa tiene que subirse a la cresta de la ola y adaptarse a estas necesidades. Las noticias hay que darlas en el momento, o ya no son noticia.

También las nuevas tecnologías nos permiten agregar de manera rápida y sencilla contenido audiovisual a la noticia y nos permite distribuir la noticia en formatos diferentes, “a la carta”.  En este sentido, el modus operandi tradicional y unidireccional del emisor de noticias hacia el consumidor también está cambiando drásticamente. El consumidor quiere interactuar, quiere opinar, quiere elegir, quiere escuchar, quiere ver, quiere la dimensión humana de la historia.

Esto está ocurriendo YA en todo el mundo. Son pocos los países como Cuba con una prensa obsoleta. Por eso en Cuba es tan notable el periodismo informal que ocurre a través de cientos de blogs, en muchos de los cuales se informa sobre asuntos que la prensa estatal ignora deliberadamente y se informa con una rapidez mucho mayor.

Anhelo que el periodismo cubano en su totalidad alcance las tendencias de hoy día y por supuesto deseo con todas mis fuerzas ser parte de una prensa cubana futura. De una prensa sin censuras, plural, moderna, responsable, pertinente, y lo más objetiva posible.

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Karla Perez Gonzalez

Karla Perez Gonzalez

Como Frida tras sus autorretratos, ella simplemente ES. Padece de “cienfueguitis aguda” desde el nacimiento y no abandona su mar ni por El Mejunje. Dice que se ganó la plaza de Periodismo “por equivocación”, porque después se la quitaron. Sufre con Cuba y nunca quisiera sufrirla de lejos. Sueña con escribir sin represión. Y con la libertad.

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