China: Los mitos del tigre

 

Por: Roberto Camba

Los Gobiernos y Partidos de izquierda – que no tienen mucho éxito que mostrar – presentan a China como arquetipo de prosperidad socialista, añeja propaganda que comenzó hace décadas y prefiere ignorar que el único “gran salto” económico logrado por esta potencia comenzó precisamente cuando Den Xiaoping inició un proceso de reformas económicas y apertura comercial al resto del mundo, estimulando el negocio privado al mejor estilo capitalista.

Jan Wong es una periodista canadiense de ascendencia china.  En la década de 1970 ella viajó a China repleta de entusiasmo por conocer sus raíces y contribuir con su trabajo al luminoso futuro comunista.  Fue una de las primeras estudiantes internacionales en la Universidad de Beijing y realizó pesadas labores físicas en el campo y la industria.  Los contrastes entre su cómoda vida en Canadá y las privaciones que compartió en China durante la Revolución Cultural no menguaron su fe en el maoísmo.

Eventualmente “expulsada” retornó a China como corresponsal del periódico “Globe and Mail” y fue testigo cercana de la masacre de la plaza Tiananmen.  Poco a poco el velo que la propaganda había puesto en sus ojos se desmoronó y comenzó a documentar los abusos, las carencias y la persecución a disidentes.  En 1976 Doubleday/Anchor de Canadá publicó la primera edición de su libro “Red China Blues”, que mostró al mundo desde las memorias de la autora la verdadera cara del comunismo chino.

La más duradera reacción de todo cubano que lo lea es un “déjà vu”: el sentir de que hemos vivido idénticas tragedias que las narradas allí, por ejemplo:

  • Corrupción rampante entre los altos miembros del Partido y el Estado, quienes llevaban un nivel de vida burgués al tiempo que predicaban la humildad y el estoicismo.
  • Aberrante culto a la personalidad del líder, aun cuando públicamente éste se pronunciaba en contra de esto.
  • Estímulo a las delaciones y cárcel, persecución y muerte para los opositores; que provocaba fingimiento y doble moral.
  • Discriminación y combate contra las clases “acomodadas” o sus descendientes.
  • El Partido controlaba la vida en China, sus Secretarios eran poderosos, “nadie se atrevía a señalar que los círculos de estudio político afectaban profundamente el tiempo de producción”.
  • Movilización constante de estudiantes y personal de las ciudades para trabajar en el campo.
  • Los estudiantes fueron convertidos en “Guardias Rojos”, que en nombre del Partido quemaban libros, denunciaban a “enemigos de clase”, laboraban en los campos y no podían jamás suspender los exámenes. Las materias fundamentales eran el marxismo leninismo y las obras de Mao, eran enseñados solo por profesores “políticamente correctos”. La asignación de carreras era por planificación centralizada.
  • Para suplir las carencias educativas originadas por la politización de la enseñanza se creó la “Universidad de la televisión”.
  • Limitaciones al movimiento dentro y fuera del país, y a las relaciones con extranjeros.
  • Producción manufacturera escasa, dedicada mayormente a la exportación, con tiendas de ventas sólo a extranjeros y artículos racionados por cupones.
  • Escasez de todo producto industrial: libros, jabón, medias, hojas de afeitar, almohadillas sanitarias, etc. Sólo los recién casados podían comprar una cama camera. La autora reconoce: “Las bolsas de plástico solían ser tan escasas que costaban el salario de medio día de trabajo”, y “La Revolución Cultural había destrozado tanto la calidad como el buen gusto”.
  • Escasez brutal de alimentos, especialmente en el campo, debido a la planificación centralizada. Escaseaban productos tan comunes en China como el té y el arroz.  La dieta se tornó vegetariana por la escasez de carne.  Las colas eran inmensas.
  • Autobuses y tranvías abarrotados producto a escasez de transporte.
  • Las librerías sólo tenían un Best-seller: las obras escogidas de Mao.
  • Atracciones turísticas, templos y museos cerrados.
  • “Apagones” cotidianos.
  • Viviendas y albergues con condiciones deplorables, hacinamiento, falta casi total de agua corriente y calefacción. Los ascensores no se usaban todo el día.
  • Escasez de insumos médicos, la anestesia mediante acupuntura fue una innovación de la Revolución Cultural.
  • Millones de chinos viviendo de las remesas familiares enviadas desde Estados Unidos.
  • Burocratismo rampante.
  • Discriminación a homosexuales.
  • Profusa contaminación ambiental en las ciudades.
  • La prensa sólo alababa al sistema y ocultaba noticias inconvenientes incluyendo catástrofes naturales, donde el gobierno rechazaba la ayuda externa.
  • Burda persecución a disidentes, juicios amañados e intento de desprestigio a quienes acudían a huelgas de hambre. Fusilamientos y represión brutal en la Plaza Tiananmen.
  • Crisis de autoestima nacional, pérdida de valores y normas de educación formal.

La autora declara: “Eso es lo que estaba mal con la Revolución Cultural. No solo había arruinado la economía y la industria y nos había mantenido detrás en la investigación científica.  Mira lo que hizo a las relaciones personales. Estábamos todos vigilándonos y delatándonos unos a otros y entrometiéndonos en los asuntos de los demás con el pretexto de ser revolucionario y patriótico.”

Es necesario estudiar libros como éste, leer las revistas “Sputnik” de finales de los ’80 o el periódico “La Razón” de Venezuela por estos días, para comprender que los problemas son los mismos.  El sistema, simplemente, no sirve.

 

 

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Roberto Camba Baldomar

Roberto Camba Baldomar

Nací el 7 de Diciembre de 1973. Me gradué en 1999 como licenciado en Derecho por la Universidad de Camagüey y desde entonces laboré por 11 años como Asesor y Consultor Jurídico en varias entidades. Tuve el privilegio de impartir clases a estudiantes de Derecho y graduarme como Master en Ciencias de la Educación con mención en Derecho. En 2011 emigré a Canadá, donde también obtuve un Diplomado de Administración de Empresas con honores. Actualmente trabajo como Jefe Regulador en una compañía de inspección al sector del petróleo y gas natural, y operador de cámaras de seguridad en un Casino. Soy un orgulloso miembro de Somos+ y desde el 2012 publico mis ideas sobre Cuba en un modesto blog bajo el seudónimo Palma Escrita. Llevo a Cuba en el corazón y no dejo de pensar en mi patria ni un solo día.
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3 comments on “China: Los mitos del tigre
  1. Todo lo que huela a revolución, socialismo, te lo muestran como si fuera la solución para los seres humanos, es un espejismo luminoso. Este tipo de sistema es el lobo disfrazado de cordero.
    Este sistema comunista en papeles es bello, esperanzador, en la práctica la ruina del pais y del ser humano, este deja de ser un hombre, para convertirse en un robot idiotizado. Y lo peor es ver cuantos talentos se han perdido por creer precisamente en este tipo de sistema.
    Comprendo que es difícil despertar, cuando desde niño fuiste programado y además no te dejan salir de las fronteras de tu país. El capitalismo no es una panacea, pero por lo menos tienes libertad y puedes llegar a ser lo que te propongas. Espero vivir para ver mi país libre y democrático.

  2. La revolución cultural fue concebida con el propósito de destruir la nación y por resultado a creado el revisionismo capitalista por el cual tantos fueron ejecutados.

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