Los importantes no son los “ismos”

 

Por Germán M. González

Extemporánea la discusión de cómo cocinar el pescado mientras éste aún es un pez. Pero no resulta ocioso preparar las condiciones pos pesca. Hallar el equilibrio entre lo inmediato y lo posterior está en el origen de los programas políticos, que entre otras cosas buscan la alianza de las fuerzas interesadas en un cambio bajo un proyecto que pueda unir diferentes tendencias hallando así la fuerza de la unión.

En el caso de Cuba la diversidad de posicionamientos políticos de la llamada oposición o disidencia no resulta para nada conveniente para promover los cambios que hasta la gerontocracia del partido&gobierno admite como necesarios, hemos sido testigos durante muchos años de discusiones bizantinas entre quienes reaccionan ante la palabra “socialismo” como una obscenidad y quienes reaccionan igual ante la supuesta antónima: capitalismo.

Parece que lo implantado hasta hoy bajo el nombre de socialismo en Europa Oriental, Asia y Cuba no es más que un régimen capitalista con una gerencia auto reelegida en ciclos infinitos, y sin los derechos laborales (huelga, protesta pacífica, libre asociación) alcanzados en el capitalismo actual. Identificar ese tipo de régimen con la palabrita es el peor daño al concepto mismo que hicieron los Stalin, Mao, Kim o Castro. Por otra parte se ha usado tanto para el tan celebrado sistema sueco o escandinavo -socialdemocracia- como para el nazismo (nazi: Nationalsozialismus, nacionalsocialismo en alemán).

Igualmente parece que lo importante no son los ismos sino la democracia dando a este término todo el significado que siglos de pensamiento y praxis occidental le han otorgado, más la organización estatal en forma de República, ambas cosas no son lo mismo pero juntas conforman una forma de organización política donde el gobierno está en manos de todos pero bajo el imperio de la Ley: el ciudadano manda mediante las leyes que él mismo (o sus representantes) formulan.

Estos conceptos no sólo representan Estado de Derecho, igualdad ante la Ley, disfrute de los derechos humanos en su concepción actual, sino, y no menos importante, el desarrollo económico y social, el despliegue de la iniciativa creadora del ser humano. Una sociedad donde sean posibles los Guttemberg, Watt, Diesel, Michelin, Tesla, Edison, Gates, Jobs.

Pensemos en el después de… de los desmerengados de Europa Oriental. En Rusia y otros miembros de la Unión Soviética tomó el poder una mafia corrupta proveniente de los estamentos armados y la nomenklatura partidista, exceptuando a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania, veremos porqué). Los ex satélites han generado millones de migrantes y aún hoy se debaten entre aspiraciones democráticas y falta de cultura cívica. Todos cuyos antecedentes resultan los zares, los “panis” polacos, el rey búlgaro, las dictaduras Antonescu (Rumania) o Horthy (Hungría) a casi tres décadas del “socialismo” aún sufren sus secuelas. En la retaguardia del Índice de Desarrollo Humano (IDH) según la ONU.

¿Y los asiáticos? Han vuelto a los milenarios gobiernos burocráticos de funcionarios, sin emperador. Cuando sus proclamados éxitos globales son llevados a promedio por habitante se desinflan, para China, Vietnam y Norcorea los lugares 90º; 115º y 177º del IDH. ¿Derechos humanos? Pésima ejecutoria.

¿Quiénes pasaron a Estados de Derecho y alcanzado rápidamente altos grados de desarrollo? Los países bálticos y la República Checa. Causas: todos son estados que antes de ser sometidos por la fuerza e impuesto el régimen “socialista” eran Estados democráticos, con tradición que data en el caso de los bálticos hasta la Liga Hanseática.

La República Checa se convirtió en el primer ex miembro del campo socialista en alcanzar el estatus de país desarrollado según el Banco Mundial. Además, tiene el mayor índice de desarrollo humano de toda Europa Central y del Este y está considerado un Estado con “Desarrollo humano muy alto”. Es el noveno país más pacífico de Europa, el más democrático y el que registra menor mortalidad infantil de su región. No padeció explosiones migratorias.

El caso cubano se asemeja más a estos últimos que a otros ex soviéticos, ex satélites y asiáticos. Pertenecemos al Occidente, venimos de la cultura greco latina y de sus las tradiciones democráticas desarrolladas en Europa Occidental y Norteamérica, el extrañamiento hacia Oriente ha sido a contrapelo de nuestra Historia.

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