Cuba y el culto al software libre

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javier cabrera

He leído esta semana el artículo titulado: “Fin del embargo obligaría a pagar por el software estadounidense, según Granma”, con la ya conocida posición de nuestros políticos de apuntar al software libre como la solución a todos los males. Y como de costumbre, cuando este debate surge a nivel político, la demagogia o la falta de conocimientos se imponen al sentido común.

He de decir que no es un problema solo de Cuba, alrededor del mundo muchos políticos de todos los colores han usado el mismo argumento, vendiendo una idea que no es real: software libre no es igual a software gratuito. El hecho de no hacer un primer desembolso no implica para nada que te vaya a costar cero, por lo que vender esta idea como solución es sencillamente una mentira.

Al implementar software libre, usted tiene que estar preparado para proyectos bastante más largos, en los que existen muchos fallos que deben ser arreglados, funcionalidades que no se ajustan a las necesidades y deben ser desarrolladas, administración de los sistemas más compleja,  se necesita invertir mucho en educación de los usuarios (cantidades bastante elevadas si además esos usuarios necesitan usar su computadora como si lo hicieran con otra interface), alta factura en el mantenimiento, necesidad de expertos que no son nada baratos, problemas de compatibilidad con otros sistemas o con tus clientes, no hay seguridad del roadmap (hasta cuándo va a existir soporte), y un largo etcétera.

En el caso cubano, formar muchos expertos puede ser relativamente barato y forzar a los usuarios a cambiar no dándole otra opción es  viable, pero el Open Source está también condicionado al mercado, con un muy alto riesgo en algunos casos, reduciendo la vida de la solución a un par de años.

Defiendo el software libre, pero no me creo para nada que sea una alternativa a los costes de adquisición. El sentido común tiene que estar por encima de todo y relativizar es muy fácil cuando existe un estado encargado de pagar los errores económicos a toda costa. ¿Software libre? ¡Depende!

Hecatombe cultural educativo en la Cuba de hoy

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niurvys roca

Ahora ir se escribe con H, abuela con V, voy es con B y fácil con S (Hir, avuela, boy y fásil) ¿Somos una potencia en la Educación? ¡Ay Virgencita de la Caridad del Cobre, ampáranos! ¡Está llegando nuestro hombre nuevo! ¿O soy yo que ya me estoy poniendo vieja?
Recuerdo pasaban una lista en mi escuela para optar por maestro emergente en caso de no tener escalafón para las carreras por las cuales te habías decidido. A mi vecino, que no quería trabajar porque con 10 cuc no le alcanzaba y se la pasaba en la esquina en la lucha (tratando de encontrar algún negocio para poder cubrir sus gastos básicos reales), le propusieron lo mismo o sería nombrado como peligrosidad social. Era también una manera de no pasar el Servicio Militar Obligatorio.
He sido de todo un poco. Fui maestra de técnica de la danza contemporánea y moderna y práctica e improvisación creativa. Recuerdo mi primer día como maestra. Comprendí que aquello solo se lograba por vocación, jamás una opción a escoger como variante de escape a una situación. Ser maestro requiere de tiempo, paciencia y amor en gran escala y lamentablemente no todos tienen madera para eso.
Seguimos vendiendo la imagen al mundo de nuestras escuelas gratis, lo cual no es cierto a totalidad, teniendo en cuenta que después tienes que pagar con años de tu vida el servicio social por un salario mínimo. Sin hablar que toda la vida pagas lo que te han dado, aceptando el pago más mínimo mundialmente comparado, incluso con países del Caribe o del Ámerica Central y Sur, con los que al parecer nos gusta competir en cuanto a miseria.
También seguimos vendiendo la imagen de que la Educación es una prioridad en nuestro país, pero la realidad es que eso ya no es así hace muchísimo tiempo. Nuestros maestros, aquellos maestros que de verdad nacían para eso, ya no quieren estar en las aulas.
Sus salarios denigrantes, sus necesidades en una lista interminable y el valorar su gran labor solo queda en discursos utópicos ¡Ay maestras sin faltas ortográficas, creativas siempre, enseñando las multiplicaciones y buscando sapos y plantas para entender Ciencias Naturales!
¿Dónde se han ido nuestros maestros, aquellos a quienes no había que enseñarles a amar lo que hacían, porque ya sabían amar su profesión? ¿Donde están? Me imagino como Alberto, el militar, echando el bote a la mar; “jineteando” en 23 o friendo las croquetas en alguna paladar, porque la cuenta al final del mes como maestro no dá.
Nuestros maestros han cambiado los libros por chavitos para pagar cubacel y comprar la famosa carne de res, porque tanto huevo y claria no está para todo un mes.
Es triste saber que un Sistema Educacional excelente terminara en esto; es triste que sigue siendo más importante que todos digan a la vez consignas alabando a hombres como dioses, en vez que todos escriban sin faltas ortográficas y vayan a aprender.
La enseñanza primaria es fundamental en la historia porque orienta nuestro futuro como nación. Es aquí donde se le inculca al niño el respeto que quizá no tiene en su hogar, el amor a los libros y el deseo de aprender. Hoy existe una hecatombe cultural-educativo que crea nuestro futuro. La técnica de adoctrinar fue inevitable, pero estar adoctrinados y que nos conviertan en ignorantes, eso ya es imperdonable.
¡Que pronto llegue el día en el que las doctrinas solo sea un mal recuerdo; el día en que no tenemos que alabar a ninguna persona, porque las personas somos imperfectas!
Espero llegue el día cuando podamos escoger a los personajes de la historia según nos simpaticen sin que se nos obligue; el día donde las pizarras se llenen de palabras bien escritas y los maestros no anden texteando por teléfono en vez de leyendo frases martianas.
Una Cuba mejor es posible, claro que sí y en cuanto dejemos de vender lo que no somos, en cuanto dejémos este protagonismo barato y en cuanto empecemos a hacer un poco más por el futuro que se avecina, todo se verá más claro. Criticando o imaginando como debería ser, ni las hojas de las palmas se moverán.

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Por ND.

Es mi opinión que “NO” es la palabra más difícil de pronunciar en una dictadura. Si comparas palabras como “libertad” o “ciudadano” o “justicia”, no son tan delicadas, porque los dictadores las hacen encajar a la perfección en sus discursos. En cambio, decir “NO” cuando todos los demás dicen “SÍ”, mantener tu fe en el cambio mientras ves a la gran mayoría que pasa en sentido contrario, es heróico.

Te invitamos a ver la película chilena “NO”, drama político sobre la campaña de comunicación que precedió a la votación que sacó a Pinochet del poder. Los chilenos dijeron la palabra en el histórico plebiscito de 1988, pero no fue sencillo de hacer, incluso con toda la moral y la razón de su lado.

Las contradicciones dentro del movimiento pro-democrático eran complejas y sus planes para inspirar confianza en el cambio, en el“NO”, eran ciertamente ingenuos. Parecía que era suficiente con sólo denunciar los crímenes de la dictadura para conseguir el objetivo político, sin embargo, se enfrentan ante la posibilidad de que estuvieran cometiendo una grave omisión…

No importa cuánto pueda reflejar con exactitud una historia real llena de matices, esta película nos alerta sobre la necesidad de mantener mente abierta, creatividad, profesionalidad y mucha pasión al momento de realizar una campaña contra un poder que se presenta como absoluto. De igual forma, nos muestra cuán poderoso es el lenguaje positivo, amigable, cargado de fe y empatía…

En definitiva, nos confirma cuán aburridas son por esencia las dictaduras…

Internet es empleo

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javier cabrera

En Cuba existen los tipos de desempleo clásico e incluso alguno autóctono. Hay personas que el propio sistema laboral no puede emplear (estructural), personas que no desean trabajar (friccional) y lo que yo llamaría desempleo encubierto cubano, personas que trabajan pero no hacen nada excepto reducir la estadística de los otros tipos. Teniendo en cuenta el grado de productividad, la generación de riqueza y las exportaciones, los datos reales parecen ser bastante graves.

Sorprende que la “actualización del modelo económico” no se enfocara en reducir el desempleo de una forma más agresiva. Como tecnólogo, me parece absurdo que aún exista el debate de Internet o Intranet, cuando claramente la tecnología sin barreras solucionaría a muy corto y medio plazo parte de este problema.

EL outsourcing y el offshoring son dos modelos empleados por corporaciones de todo tamaño para relocalizar operaciones en entornos con menos costes. Cuba es ahora mismo el país del mundo con los costes laborales más bajos, lo que hace que esta desgracia se pueda traducir en una oportunidad de entrada de teletrabajo bastante viable, con empleo probable para casi cualquier tipo de cualificación. Este modelo no solo emplearía a las personas, sino que elevaría los salarios casi de inmediato y promovería el consumo, moviéndonos varios escalones en la lista y ubicándonos en una posición más cercana al resto de países de Latinoamérica.

Los principales obstáculos son la liberación de internet y las comunicaciones, las leyes laborales y el estado como intermediario. La liberación de internet además permitiría incorporar en el día a día la tecnología, generando bastantes puestos de trabajo locales. Las leyes deberían de transformarse para proteger a todos los trabajadores por igual, independientemente de su empleador. El gobierno debería de no ser un intermediario jamás, ya que aumenta los costes de empleo de forma casi abusiva quitando el atractivo y haciendo que las inversiones se dirijan a otros países. Es evidente que estos trabajos generarían salarios de mucho más de $20 al mes, quizás en la franja $100 – $400, reactivando la demanda de bienes y servicios, en donde el estado si tiene mucho que hacer.

Cuba ha rechazado constantemente las inversiones pequeñas, de bajo riesgo o a corto plazo, dando justificaciones que no tienen ninguna base económica. No se acaba de asumir abiertamente que el riesgo-país es excesivamente elevado, las leyes actuales son un freno, y que la historia económica está ahí y todos la conocen. “Hacer cosas distintas” decía Obama, algo que de momento Cuba no ha entendido. La voluntad es totalmente política, porque el pueblo hace rato dijo que SI. La pregunta es, ¿cuantos años más de fórmulas y experimentos financieros se necesitan? ¿De verdad creemos que alguna inversiones de 800 millones en el Mariel para hacer de trampolín de mercancías entre países va a generar riqueza para darle de comer a millones de cubanos en lugar de permitirles trabajar y sostenerse por sí mismos?

Actualización mayo 10: recomiendo leer este post relacionado, hecho por Enrique Dans, profesor del IE Business School de Madrid: India, materializando una economía emergente basada en la tecnología.