Dos Constituciones, dos historias, dos legados

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Foto tomada de internet

La historia constitucional de la Cuba proindependentista o independiente comienza unos meses después del primer llamado a la total separación de España. Guáimaro, en Camagüey, fue el poblado escogido en abril de 1869, para firmar lo que sería el primer texto constitucional de la naciente República en Armas, obligado referente para las constituciones posteriores, sea en la época colonial como en la Primera República, y con escasos rasgos en la llamada Constitución Socialista de 1976.

Pero sin dudas, es la Constitución de 1940 la que atrae a estudiosos del tema, pues constituyó una de las más avanzadas del mundo democrático, ya sea por su proceso de redacción, así como por la propia letra del texto, cuyas ideas sentaban un hito para las constituciones latinoamericanas de la época, y por su legado, pues es admirada por las actuales generaciones de exiliados, quienes la tienen como texto de consulta y como posible guía para restaurar la democracia en la Patria.

Sin embargo, a pesar de lo “progresista” de esta Constitución, al tomar los comunistas el poder y en contra de una de las muchas promesas que hicieron durante su lucha, redactan la Ley Fundamental, una oprobiosa transcripción de la del ’40, ajustando la mayoría de su articulado al sistema estatalizado y centralizado que estaban diseñando y al final construyeron, hasta que en 1976, presentaron al mundo la actual Constitución Socialista, reformada en tres ocasiones.

¿Qué diferencia a la actual Constitución del ’76 de la paradigmática del ’40? Repasemos a grandes rasgos. Primero, su proceso de elaboración. La redacción del texto constitucional de 1940 no fue obra del azar o capricho de alguien con poder absoluto, sino fruto de elecciones populares que finalmente invistieron a 77 cubanos como constituyentes; cubanos provenientes de todas las vertientes políticas de la época:

El Partido Liberal llevó a 16 delegados, el Partido Nacionalista a nueve delegados, el Partido Socialista Popular (Comunista) a seis delegados, mientras el Conjunto Nacional Democrático era representado por tres delegados y el Partido Nacional Revolucionario por un delegado. Entretanto, el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) fue representado por 18 delegados, el Partido Demócrata Republicano por 15 delegados, el Partido Acción Republicana por cinco delegados y el Partido ABC por 4 delegados.

Para el texto constitucional de 1976 el entonces primer ministro Fidel Castro lo hizo más simple: En 1965, el recién creado Comité Central del Partido Comunista, presidido por el potencial dictador, encarga a Blas Roca, viejo comunista y constituyente del ’40, la elaboración de un nuevo texto. Once años después, la nueva Constitución era “aprobada” por referendo popular, en un país donde miles y miles de personas fueron fusilados por pensar diferente, o encarcelados por manifestar su oposición o exiliados por obligación. ¿Quiénes votaron entonces?

Segundo, el propio texto. Según estudiosos del Derecho Constitucional Comparado, la Carta Magna Socialista tiene un texto poco original, pues su 40 por ciento proviene del articulado (modificado) de la del ’40, el 33 por ciento de la Constitución soviética, el 18 por ciento de ambas constituciones; sólo el 13 por ciento es parcialmente innovador.

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Foto tomada de internet

No obstante tomar de su predecesora constitución buena parte de sus artículos dogmáticos, el reacomodo de estos a la realidad político, económica y social de la dictadura comunista que se forjaba, le hacen perder el alcance que tenían. Por ejemplo, en lo referente a los derechos, la Constitución de 1976 tomó los artículos relacionados con las libertades de pensamiento, palabra, prensa, reunión, asociación, movimiento, como conceptos que debían aparecer en el nuevo texto, pero con la modificación que los reajustaba a su intención de construir el sistema comunista.

Así, cada uno de estos preceptos están limitados por el artículo 61, que reza: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo que está establecido en la Constitución y en la ley, o contra la existencia y objetivos del Estado socialista, o contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”; todo lo cual malogra el original objetivo de los constituyentes del ’40, de garantizar el disfrute pleno de los derechos y libertades del pueblo, sin limitaciones impuestas por un sistema de gobierno o una ideología.

Sin mencionar ya la mala reproducción en su parte dogmática del texto del ’40, la Constitución Socialista declara a Cuba como un país marxista-leninista ( y martiano desde 1992), ateo (laico desde 1992), ratifica la supresión de la tripartición de poderes independientes: El Ejecutivo se transforma en el Consejo de Estado (herencia soviética), el Legislativo se llama Asamblea Nacional del Poder Popular (otra herencia soviética, ya no más Congreso Bicameral) y el Judicial se hace dependiente del Gobierno, eliminando los Tribunales de Garantías Constitucionales, Superior Electoral y de Cuentas, respectivamente.

Asimismo, elimina toda forma de propiedad privada, suprime el voto directo y la organización de partidos como actores del sistema político, elimina los cargos de Gobernador y Alcalde e instaura un cerrado centralismo, muy lejos del espíritu de la Constitución del ’40, en la cual el municipio era el eslabón fundamental del ordenamiento del país. A partir de entonces, queda oficializado quién manda en el país, en todos los niveles, según el articulo 5: el Partido Comunista de Cuba, el único legal.

Tercero, su legado. 74 años después de su proclamación, la “vieja” Constitución del ’40 continúa inspirando a los amantes de la libertad y la democracia en Cuba y su exilio. Todos hablan de la alta manifestación de democracia que conllevó su redacción, de su emotiva firma en territorio mambí, de cómo puede guiar a los cubanos en una Segunda República. La Socialista, reformada cada vez que un muro ideológico cae, solo ha demostrado ser la perfecta trampa que perpetuó a sus redactores en el poder, el texto que casi no se publica y distribuye, la Carta Magna que muchos firmaron y pocos leyeron.

Hanoi Martinez Pérez, abogado y periodista cubano.

 

 

14yMedio está abusando de Granma

 

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Tomada de internet

No pude evitar una sonrisa de asombro y complicidad cuando recibí la primicia sobre la Conferencia de J.M García-Margallo vía 14yMedio.com

Ese es el fenómeno que el gobierno cubano ha estado evitando durante medio siglo. Pero hoy le es imposible acallar las nuevas voces de nuestra sociedad gracias al desarrollo de las tecnologías.

Aún me pregunto qué ardid periodístico usó el diario bloqueado para acceder a la conferencia de Margallo. Es por cosas como esta, que cada día admiro más a los periodistas que ejercen con tal pasión el arte de informar, sorteando peligros, rompiendo barreras.

Pero creo que a pesar de todo la competencia entre 14yMedio y Granma no es del todo justa.

Tomada de internet

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Si hablamos de inmediatez, imaginen cuan complicado resulta para Granma lograr que le autoricen a publicar una conferencia donde se habla claramente y con vehemencia de una transición a la democracia. Nada menos que ante sus diplomáticos.

Suponiendo que luego de cien llamadas y 10 reuniones le digan que sí a regañadientes, entonces vendría la parte de ponerse de acuerdo a ver qué frases o palabras son necesarias censurar…

Después decidir en qué esquina del periódico se coloca el texto para que no llame mucho la atención y no compita con hechos relevantes como el sobrecumplimiento de la pesca de la claria en la presa del Mijial o el agradecimiento de una madre cienfueguera a los médicos que le hicieron la cesarea de gratis.

Es obvio que con tantas decisiones difíciles y complejas no se le puede pedir más…

14yMedio, no tiene la necesidad de pasar por estos problemas. Por eso, a pesar de todo, son unos privilegiados.

Ing. Eliecer Ávila.

S+

Mail:  somosmascuba@gmail.com

  • Tel: +53 5 236 2995
  • Dir: Esperanza 165, e/ San Quintín y San Gabriel, Cerro, La Habana, Cuba. CP. 10600.

Mesa redonda, derecho de los niños

Uno de los aspectos más debatidos hoy en día son las opiniones que dan muchos funcionarios de las Naciones Unidas que operan en Cuba. A veces no solo incoherentes con la realidad sino con sus propias palabras en marcos más estrechos…

Pereciera que nadie quiere incomodar al gobierno, de manera que se cuidan mucho en cada discurso. Pero cuando por fin rozan alguna crítica, como en este caso, miren como reacciona la conductora de la mesa….

Por otro lado, me gustaría preguntarle a muchos de estos funcionarios, que creen acerca de los derechos de esos mismos niños cuando ya sean adultos…

Ing. Eliecer Ávila.

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¿El camino más corto?

ImagenEn lo que va de este año hemos visto un aumento creciente de cubanos interceptados tratando de llegar a los EEUU. Tanto por el mar, como por las tortuosas rutas a través de países latinoamericanos. Especialmente México.

Este fenómeno resulta contradictorio, pues muchos suponían que después de la reformas del gobierno, los jóvenes se motivarían a probar suerte en el sector cuentapropista y cambiarían de idea respecto un futuro digno en Cuba.

¿Por qué cree usted que el efecto ha sido casi contrario?

Ing. Eliecer Ávila.

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Cada día de oscuridad, tiene un costo irreversible

La prensa y su1374559833376prensacubaDETdn rol en la sociedad han cambiado notablemente en las últimas décadas. Sobre todo con la aparición de Internet y su extraordinario impacto en la manera de percibir el mundo que nos rodea.

Ya poco queda (y quedará menos) de esas masas pasivas de lectores, radioyentes o tele espectadores que aceptaban sin cuestionamientos los contenidos informativos.

Si bien es cierto que la dinámica de la vida no permite ocupar tiempo para comprobar la veracidad de todo lo que se publica, es indudable la evolución de un criterio crítico sin precedentes en la historia, donde cada persona se ha convertido en participante activo de una realidad que fluye en todas direcciones con asombrosa velocidad interactiva.

Pocos se detienen a La-prensa-cubana-carece-de-una-politica-informativavalorar en su justa medida la envergadura de los pasos que se han dado en esta evolución, hasta el punto en que muchas veces son los individuos los que llevan la voz cantante en la generación de contenidos y a los grandes medios no les queda de otra que reproducir, citar y hasta depender de los usuarios para su propia supervivencia.

El ciudadano ha encontrado en la interconexión un arma tan poderosa como nunca la imaginó.

Los cubanos, privados por más de medio siglo del contraste, la diversidad, la interactividad, el debate y la libre expresión, tenemos ante nosotros un desafío superior a la hora de intentar entender lo que acontece en el mundo,  interpretar las noticias, hacer juicios, valoraciones, comparaciones en fin, acercarnos a la verdad.

Todavía está por medirse en toda su magnitud el impacto de ser los últimos en llegar a esta fiesta multicolor, que todavía nos estamos perdiendo…

¿Qué consecuencias, para la educación, la ciencia, las artes, la cultura y hasta antropológicas cree usted que nos dejará este atraso?

¿Podremos recuperarnos?

Ing. Eliecer Ávila.

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