Disentir es súper “chevere”

 

Foto tomada de internet

Foto tomada de internet

Esto lo escribí hace unos días mientras estaba en Santiago de Cuba. Se lo mande por correo a  alguno de mis amigos y ahora lo comparto por aquí…

Amigos míos: Por estos días me encuentro de visita en mi bella ciudad natal. He visto algunas cosas nuevas por acá: paredes recién pintadas, casas remozadas, parques reparados y calles asfaltadas; todo por el casi inminente cumpleaños 500 de Santiago de Cuba.
Pero eso no es lo único nuevo que encuentro, también he escuchado que alguien o un grupo de alguienes se han encargado de esparcir el rumor de que este santiaguero que ahora les escribe se ha convertido en “disidente”, todo esto a partir de mis pretensiones “sociedadcivilicas” hace unos días en la borrascosa Cumbre de Panamá. De esta historia lo que me preocupa no es el término en si, ni el componente peyorativo con el que algunos individuos suelen usarlo, lo mas alarmante son los rostros asustadizos y de preocupación que muestran quienes me trasmiten la información.
Pero yo no me quedo de brazos cruzados, trato de salvar la situación y con el objetivo de traer paz y sosiego a esos rostros, les explico que lo de disentir es súper  “chevere”, que en medio mundo es una práctica común y que en algunos lugares forma hasta parte de los planes de estudio en varios niveles de enseñanza, porque las sociedades modernas han logrado constatar los beneficios que tiene para su desarrollo el hecho de que las personas disientan.
Así las cosas amigos míos.
Yo seguiré por acá unos días disfrutando de mi Patria chiquita y comunicándome por esta vía a falta de eso otro que medio mundo se ha dado cuenta que es necesario y que por acá se le sigue teniendo un miedo del carajo.

Norges Rodriguez: Ing. en comunicaciones y bloguero cubano.

Siempre cambiándole el sentido a las cosas

priemro mayo

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¿El 1ro de Mayo? Para ser sincera me trae recuerdos de confusión. La Escuela Nacional de Arte siempre era escogida para hacer un acto cultural con carácter político. Teníamos que ensayar horas extras coreografías que no nos representaban, ni siquiera podíamos escoger los vestuarios y nos cubrían con los colores de la bandera sin poder apenas opinar, yo  siempre cruzaba los dedos para que  no me tocara el blanco, porque se ensuciaban de cualquier cosa  y había que lavarlo a última hora, ya que teníamos que estar perfectos al parecer para estar a la altura de nuestro dueños.
El lavado de vestuario se hacía complicado, nos obligaban a quedarnos en la beca para evitar que nos fugáramos y los problemas con el agua eran severos, así que yo siempre prefería los colores rojos y azules para no estar corriendo a última hora por vestuario sucio.
Para mi esta actividad se tornaba en ridícula y  no nos representaba en lo absoluto por justamente cambiarle el sentido a las cosas. Tampoco representa a la gran mayoría del pueblo cubano, que como todos sabemos se les obliga a participar, utilizando los CDR como un  mecanismo para un  mejor funcionamiento. También los centros laborales y estudiantiles cumplen con esta meta en actividades donde vendemos nuestra imagen al mundo de país justo y feliz.
Si no querías participar en el evento, te decían que la enseñanza era gratis y había que agradecer a nuestra Revolución y cuando respondía que pagaba mi enseñanza con años de mi vida al servicio de la Revolución, en un empleo recibiendo el mínimo de salario por 3 años al terminar mi carrera, siempre se esfumaban los comentarios y cambiaban de tema.

Cuando llegaba finalmente el día, recuerdo hacíamos juegos entre nosotros mismos para ver quién ganaba la apuesta de cuál de los dignos de la Revolución se extendía más en su discurso.
¡Ah no, pero no todo fue malo! Seamos sinceros, ya que puedo contarles lo que pasaba detrás del telón y sí,  había algo buenísimo: ¡LA MERIENDA!  En ese día era espectacular y tanta que podíamos repetir sin tan siquiera preguntar por qué sobraba. Yo creo que era para que se nos olvidara el hambre que pasábamos el resto del año, especialmente en una escuela donde la nutrición era tan importante debido a las dietas rigurosas que debíamos hacer por los entrenamientos de alto rendimiento físico. Una vez más veía claramente la doble moral y hasta llegaba a la duda y me preguntaba:
¿Sabrán nuestros dirigentes todo esto? Y sí, me acordaba que fui presidenta de la FEEM y que hablé miles de veces planteando problemas en Asambleas Nacionales y me despachan con discursos socialistas que ni ellos mismos se creían.
Siempre he dicho que si no obligaran a las personas a la marcha por el 1ro de Mayo supieran con exactitud cuántas personas realmente están de corazón (esta actividad la convierten en tan solo otro evento donde los protagónicos son ellos, los mismos de siempre). Estoy segura jamás se arriesgarían a exponer la verdadera cifra con la que cuentan. ¡Qué triste es tener que obligar a millones de personas para no ensuciar una imagen vendida por tantos años! ¡ Qué triste es usar organizaciones de masas para vigilar y amenazar!

Tengo fe que un día no se les obligará a los trabajadores en su día internacional a marchar en contra de su voluntad y tampoco a los estudiantes, bajo la amenaza de perder sus carreras. Sueño con un 1ro de Mayo con todos marchando de corazón y si no deseas continuar puedas marcharte sin que se te esté vigilando.
Sueño realmente con ese 1ro de Mayo donde marchemos sabiendo que a pesar de toda la diversidad somos hermanos. Un 1ro de Mayo sin amenazas o vigilantes, un 1ro de Mayo simplemente como el Día Internacional del Trabajador que dio lugar por los Mártires de Chicago y esta fecha se convirtió en una jornada por los derechos de los obreros y no un acto político donde los dirigentes se apoderan de los escenarios y no los trabajadores.
Es obvio que esta libertad para que los trabajadores marchen por sus derechos, debía de cambiarse con urgencia y lo hicieron tanto que quizás muy pocos saben el motivo. Estoy segura que ese día donde tengamos un 1ro de Mayo real llegará, una vez sepamos nuestros derechos y tengamos información sobre la Historia Universal sin quitarle, ni ponerle. Ese día llegará.

En defensa de nuestros médicos

En defensa de nuestros médicos.

Médicos cubanos antes de salir a una misión. (EFE)
Médicos cubanos antes de salir a una misión. (EFE)

Anoche mientras veía las imágenes del recibimiento a los médicos que participaron en la lucha contra el ébola en África, me sentí muy emocionado. Considero que cada hombre o mujer que en el mundo decide correr estos riesgos por salvar vidas de seres humanos desconocidos a miles de kilómetros de distancia merece todo el respeto y la admiración. En mi propia familia hay ejemplos en este sentido.

Se equivocan totalmente los que piensan que por el hecho de tener ideas políticas distintas, por querer Internet para todos, salarios reales y libertades fundamentales, la oposición tiene que estar en contra de la solidaridad o no reconocer la valentía y el heroísmo de nuestros galenos. Nada más alejado de la verdad.

Por el contrario, si pudiéramos asistir a un parlamento democrático, muchos lucharíamos todo el tiempo a favor de mejores condiciones de vida y de trabajo para ellos. Considero que de la misma forma en la que es legítimo el ejercicio de compartir recursos materiales y humanos con los más necesitados, también es legítimo librar un debate serio en nuestro país sobre los salarios, la seguridad y el papel del Estado en general respecto a nuestros cooperantes. Muchos de ellos nos han escrito varias cartas contándonos sus experiencias, con sus luces y sombras.

Por otro lado, persiste el problema fundamental sobre los ingresos de los profesionales cubanos dentro el país. Y esto es extensivo a todos los sectores y atenta directamente contra lo que debiera ser el objetivo primordial, que es la adecuada atención a nuestra propia gente.

Tanto derecho tiene a progresar en la vida el médico que atiende a las familias de la montaña en la Sierra Maestra, como el que opera en un salón del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular en el Vedado capitalino o el que ejerce su labor fuera del país. Todos se sacrifican de igual forma y el costo de ese sacrificio es extensivo a sus familias, cuyos daños a todos los niveles están por estudiar, publicar y discutir.

Se equivocan totalmente los que piensan que por el hecho de tener ideas políticas distintas, la oposición tiene que estar en contra de la solidaridad o no reconocer la valentía y el heroísmo de nuestros galenos

Conozco a especialistas clínicos y cirujanos que no tienen ni una bicicleta para llegar al trabajo y hacen guardias interminables con meriendas que a veces no pasan de una bola de plátano burro y un vaso de agua de azúcar. También conozco a muchachos que pasaron un curso de un mes de optometría, salieron de misión y a su regreso ya puedendarle botella a su profesor en su propio carro. Y lo que está mal, no es lo segundo, sino lo primero.

En todo caso, no pretendo abordar en su totalidad este tema en un solo artículo. Así que retomo la idea original, que no es más que felicitar de todo corazón a los médicos, enfermeros y personal de apoyo que llegaron ayer. Quiero reiterarles que en nosotros tendrán siempre un aliado. La lucha por la democracia es también una lucha por la vida, por la paz y por la felicidad material y espiritual de los pueblos, sin la cual no puede haber salud posible.

14ymedio

El voto de la inercia

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Articulo original publicado en 14 y medio

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“Él me maltrata, pero yo lo quiero…, son muchos años juntos, yo no lo puedo dejar”. Cuántas veces hemos oído esta frase en boca de mujeres que sufren de abusos domésticos por parte de sus esposos. Y cuán difícil se hace para familiares, amigos y especialistas de la psicología, convencer a la persona abusada de que denuncie su situación, de que actúe por su propio bien, de que se libere.

La víctima ha desarrollado un profundo complejo de inferioridad, se siente dependiente y no concibe la posibilidad de una vida fuera de la “protección” de su dueño. Aunque cuente con todas las capacidades para estar mucho mejor sin él.

“El me lo da todo, es verdad que tiene ese carácter; no me deja salir, si le digo lo que pienso me castiga, no me permite trabajar, dice que con lo que él me da es suficiente. Si hablo con el vecino –el de la casa grande y linda–, me mata a golpes y a gritos, ellos no se llevan sabe, pero yo sé que él en el fondo me quiere, y lo hace para cuidarme…”

Los síntomas clásicos de la víctima de violencia doméstica se ven también en la relación de los pueblos con sus Gobiernos cuando por más de medio siglo éstos han sido los machos duros de la casa.

Todo el mundo se pasa la vida lamentándose de la “situación insostenible”, las calles, la basura, los salarios, el agua, el pan, Internet, los precios, la burocracia, la censura…. Pero en el fondo, nadie, o para ser justo, pocos se atreven a disgustar a papá.

Por eso se explica una y mil veces que un día como hoy la gente salga a participar de un ejercicio absolutamente inútil, como son las “elecciones parciales” en Cuba.

A veces no nos damos cuenta de cuánto se parecen las luchas por la democracia a las que se libran por la igualdad de género o contra la discriminación. En todas ellas, lo más difícil es lograr que las víctimas cambien su actitud ante la vida, dejando de jugar un papel pasivo para convertirse en protagonistas de su propia historia.

Pero eso no hará que nos cansemos de decirle a los pueblos, como le seguimos diciendo a las mujeres abusadas: tú no dependes de nadie, todo está en tu mente. Si tienes el valor de liberarte, no solo estarás mejor, también descubrirás que con tu propio esfuerzo, puedes ser feliz.