El debate económico en Cuba

 

Por Germán M. González

Recientemente una estudiante de Economía me comentó algunas dudas sobre este tema y durante la conversación me asaltaron varias. Le pedí copia de las conferencias recibidas, consulté textos. Sin pretender hacer una historia del asunto para lo cual se necesitaría más  investigación y espacio para cubrir aunque sea parcialmente el tema, es posible llegar a algunas conclusiones generales.

El debate económico en la Cuba colonial fue activo y con agudas polémicas. A fin de cuentas las diferentes actitudes políticas: anexionismo, autonomismo, integrismo e independentismo estaban sustentadas por las diversas actitudes ante los problemas socio – económicos cubanos que asumían los polemistas. Arango y Parreño y José A. Saco sobresalen con mucho en la profundidad de los análisis, que abarcaban temas demográficos, modos de producción, comercio, y sobre todo el futuro político de nuestra Patria aún en plena conformación, destacándose  el hecho de que aunque no teníamos un Estado, un País, pero sí constituíamos una Nación en la segunda mitad del Siglo XIX.

Ese debate estaba condicionado en cuanto a su divulgación por los vaivenes de la libertad de expresión en la época, pues Cuba formaba parte de un Estado donde se sucedían gobiernos autoritarios en el mejor de los casos y francamente dictatoriales y represivos en otro. Por último destacar que la Sociedad Económica de Amigos del País (En Santiago de Cuba primero y en La Habana poco después) se creó desde finales del Siglo XVIII y contó con intelectuales de gran calibre desde el primer día.

Durante los 50 años de la República inaugurada en 1902 el debate se tornó general, abarcó toda la sociedad, es impactante la cantidad de textos publicados, incluso de autores no cubanos. Se produjo por otra parte en todas las revistas y periódicos, algunos/as de calibre internacional como Bohemia y Carteles.

Los estudios los realizaban profesionales de todas las tendencias políticas, desde marxistas que militaban en el Partido Socialista Popular, otros que utilizaban los métodos marxistas sin militar en ese partido, y muchos no marxistas. Por lo general se mostraba gran agudeza en los análisis y honestidad intelectual. Para resumir esta etapa republicana puede decirse que el debate fue amplio, democrático, público, de gran nivel profesional en muchas ocasiones y con la participación activa de todos los sectores y clases existentes en el país.

Al ocurrir el Golpe de Estado del 10 de Marzo de 1952 las libertades de los cubanos se restringieron drásticamente, y en consecuencia el debate económico se afectó como parte de la vida en la sociedad cubana de entonces. Pero no se pudo eliminar totalmente, incluso con el cierre  de algunas publicaciones y la censura al resto se continuó realizando análisis de la coyuntura económica y sobre todo mostrando los males que las deshonestas políticas económicas del régimen acarreaban al País.

En este sentido un ejemplo que aún hoy conmueve son los reportajes de Oscar Pino Santos – impedido de publicar en el periódico Hoy por el cierre de éste – desde las páginas de Carteles, una de las mejores publicaciones de habla hispana de esa época. Esos reportajes, ilustrados por ese artista de la cámara que fue Raúl Corrales, abarcaron todos los temas del acontecer económico nacional y unieron al rigor del análisis económico y la redacción magistral del autor las fotos de Corrales.

Pero independientemente de que se publicaba algo en Cuba, el debate real se trasladó al extranjero, pues la política represiva instaurada impedía realizarlo en Cuba y por lo tanto el pueblo cubano dejó de estar plenamente informado y se vio impedido de participar activamente, además de existir como prioridad el derrocamiento del régimen. Esta situación, interrumpida en los primeros momentos con el retorno de los exiliados  al ser derrocado Batista y la libertad de prensa momentánea, se agudizó rápidamente con la partida nuevamente de muchos de éstos.

En ese entonces economistas capaces y con una amplia ejecutoria al servicio de su país, toman dos caminos, el primero: mantenerse en Cuba, totalmente acríticos ante decisiones evidentemente perjudiciales y hasta absurdas sometidos a la “disciplina del Partido” El segundo camino tomado por los economistas cubanos ante la disyuntiva fue el de marcharse de su Patria, quizá convencidos que no sería de por vida como sí resultó a la postre y además renunciar a luchar por muchos de los enunciados que habían formulado en sus momentos de brega por el desarrollo y el bienestar en su propio país.

Desde entonces el debate económico ya no ha sido “en Cuba” sino “sobre Cuba” con la única excepción del breve tiempo inicial en que hubo dos tendencias, representadas por Ernesto “Che” Guevara casi en exclusiva y Carlos Rafael Rodríguez, apoyado éste por toda la estructura del PSP y con la cada vez mayor dependencia de la extinta Unión Soviética como argumento conclusivo. Este debate se desarrolló entre los bastidores de la máxima dirección del Gobierno y con solo algunos trabajos publicados en medios especializados, no de amplia difusión.

Con la partida del Che, el debate ya no lo fue más y el pueblo cubano no solo no tuvo opción de opinar sino que prácticamente ni se enteró de su existencia. En poco tiempo con la estatización casi total del patrimonio económico, centralización de los medios de difusión y en general del poder político, el debate económico se ha limitado a los medios académicos y en contadas ocasiones, por tanto durante más de cinco décadas no ha existido en Cuba, o casi, para no ser absolutos. Cualquier opinión no coincidente de la oficial suele ser considerada disidencia y por tanto solo ha continuado “sobre Cuba” desde otros países.

En el día de hoy es más necesario que nunca el debate sobre la situación del País y los caminos a tomar para salir del “impassse” que no es tal, pues en asuntos económicos se avanza o se retrocede, no hay términos medio pero… ¿Será la generalización de Internet la solución? En países donde está altamente generalizada siguen existiendo prensa y textos impresos… ¿Sin democracia es posible el debate franco y abierto? La prensa cubana se limita a ideologizar y comunicar que tal o más cual dirigente (Antecedido el nombre de sus títulos que pueden ser hasta de 23 palabras) llamó, exhortó, convocó o algún otro sinónimo y sin información fiable no hay manera de formarse una opinión y sin democracia real no puede expresarse ésta como voluntad de las mayorías.

Y la historia demuestra que jamás se ha alcanzado el desarrollo en algún País sin democracia, sistema político que hablando en términos matemáticos no resulta condición suficiente para lograrlo, pero sí necesaria, imprescindible.

 

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2 comments on “El debate económico en Cuba
  1. Esto es lo que pasa con ustedes, critican critican pero y las soluciones que no las veo, debate sobre la economia cubana, no hay algo que se debata mas que eso hoy cada cubano con una opinion y se expresa en todos lados, compadre donde tu estas para escribir este articulo seguro no en cuba.

  2. Pingback: Análisis: el debate económico en Cuba - Cubanos por el Mundo

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