Carta abierta de joven cubano a Virginia Dandan, experta en derechos humanos y solidaridad internacional de la ONU

 

Yoan Yoao Fernández Armenteros

14 de julio del 2017

Respetable Sra. Virginia Dandan

Me dirijo a usted por este medio en primera instancia, a propósito de su visita a nuestro país, por ser usted experta en las dos principales problemáticas que Cuba enfrenta desde hace más de medio siglo: Respeto a los derechos humanos y Solidaridad internacional con nuestra situación, y en segundo lugar porque la mayoría estamos de acuerdo en que la preocupación por los derechos humanos fue una de las principales razones para la creación de la organización para la que usted labora: la mayor organización internacional existente. (Según he leído)

Yo soy un joven cubano y aunque sé que sin dudas seré falsamente desmentido por los miembros del gobierno de mi país, en mi petición represento a la inmensa mayoría de los jóvenes cubanos y una gran parte de los otros sectores de nuestra sociedad. No tengo ningún vínculo político con los Estados Unidos, ni ninguna otra nación del planeta, de lo cual son acusados los que se atreven a criticar el sistema bajo el que vivimos hace ya bastante tiempo. Tampoco soy asesorado políticamente por ningún mentor cubano ni extranjero, quisiera que esto dejara claro que no tengo más intenciones con mi misiva, que ser sinceramente escuchado en representación de una nación.

Bien sé que mi carta no podrá traer inmediatamente todos los cambios que el pueblo de Cuba anhela, eso nos toca a los cubanos, pero espero que una organización tan comprometida con la paz y el derecho de los seres humanos como la ONU, incluya en su agenda cómo colaborar en la definitiva solución de nuestra situación. No voy a hablarle de todas las personas a las que diariamente se les violan sus derechos en Cuba, tendríamos que referirnos a prácticamente a toda su población. No quisiera atiborrarle con situaciones que seguro estoy, al menos en alguna medida, usted conoce.

En mi modesta opinión son las ramas de un tronco que tiene sus raíces en la imposibilidad de poder ser parte de algún otro partido político oficial. Muchos cubanos seríamos gustosamente miembros de un partido que responda de manera sincera a nuestras verdaderas necesidades y no solo a sustentar un sistema político. Un partido serio, enmarcado en todas las normas, regulaciones y leyes que garantizan su buen funcionamiento en todas las naciones democráticas del mundo, enfocado sinceramente en el bienestar de los ciudadanos cubanos y no en sostenerse con estadísticas alcanzadas mediante la explotación y la violación de los derechos de los que dice servir.

Pero quisiéramos hacerlo con la garantía de que no seremos encarcelados, ni nuestras familias acosadas, abusadas, destruidas o exiliadas, como siempre aquí ocurre. Quisiéramos hacerlo con el respaldo internacional, pero de manera tan práctica, que no sea posible la represión con que acostumbran a apagar cualquier intento en este sentido. A pesar de todos los que han sido obligados a emigrar, en nuestro país aún hay hombres y mujeres muy capaces, dispuestos a ser parte del proceso en busca de nuestro verdadero desarrollo, que no tienen ninguna posibilidad simplemente por tener otra visión política.

Bajo el escudo de la no injerencia en los asuntos internos, nuestro gobierno mantiene frente a la comunidad internacional, un sistema antidemocrático donde solo un partido es posible, que además arbitrariamente impide elecciones directas. No tenemos opciones para el diálogo pacífico como oposición.

Existe aquí un sistema represivo brutal que –pienso- ustedes no ignoran. He sabido de sus labores como organización internacional en muchos países del mundo, admiro todo esfuerzo por la paz y el bienestar de los seres humanos en cualquier rincón del planeta, pero resulta risible que el gobierno de Cuba esté tan comprometido con el proceso de paz en Colombia (lo cual aplaudo) y no pueda admitir una creciente disidencia, y permitir un diálogo franco con sus propios opositores dentro del país.

Quisiera que supiera que aquí en Cuba casi 11 millones de personas esperan desde hace bastante tiempo, ansiosamente un cambio, que nos lleve de una silenciosa pero profunda dictadura a una verdadera democracia. ¿Por qué no exigir a nuestro gobierno, país miembro de la ONU, que se someta a observadores que evalúen de manera seria y sin injerencia de gobiernos extranjeros, la verdadera situación del país, sin dejarse cegar por indicadores de salud y educación, los derechos de género, que han servido para neutralizar y acallar la opinión pública internacional durante tanto tiempo?

¿Por qué debemos esperar el estallido de un movimiento armado, que todos sabemos lo contraproducente que resultaría para poder convertirlo luego en un partido político oficial? ¿Por qué, como organismo internacional, no se promueve y se garantizan elecciones directas, verdaderamente democráticas en Cuba?

En estos mismos momentos se está boicoteando la intención de hombres y mujeres de bien, pero no pertenecientes al PCC, de insertarse de manera legal en el proceso electoral ya en marcha. La historia mundial registra no pocos países que aparentaron un apoyo multitudinario a sus sistemas durante largos años y que al garantizarse la seguridad para la libre expresión dejaron ver la terrible represión sobre la que descansaban.

El sentido común es suficiente para discernir que un gobierno de casi 60 años en el poder, tiene que ser una dictadura y cuenta con toda la fuerza y el control para ejercerla. Cuba necesita del apoyo y el respaldo, la solidaridad de una organización como la ONU, un día, como tras la caída del muro de Berlín, podrán contarse las realidades ahora silenciadas o distorsionadas.

Por favor, le pido en nombre del pueblo cubano de hoy y del que soñamos para mañana, que tome en cuenta ésta, una de las pocas posibilidades que tenemos de expresarnos sinceramente y en su visita muy cordialmente “preparada” por nuestro gobierno, para hacerle visitar todos los lugares que tiene muy previamente orquestados para mostrarle, como acostumbra hacer con personalidades como usted, pueda tener una agenda extra, propia, para indagar por sí misma, tomar temperatura de nuestra verdadera situación, y se establezcan medidas internacionales, para que países como Cuba puedan cambiar de forma pacífica, su triste realidad.

Cordialmente

Un joven cubano

 

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2 comments on “Carta abierta de joven cubano a Virginia Dandan, experta en derechos humanos y solidaridad internacional de la ONU
    • Se lee, claro, pero lo bloquean para que no se sigan leyendo, para que la verdad no aflore, prefieren gastarse millones de dólares en bloquear cuentas, que darle bienestar al pueblo, si la señora relatora de la ONU no estuvo en consonancia con la realidad de Cuba, es lamentable ,y un poco mas allá, indignante;El pueblo de Cuba lamentará la actitud de la famosa “relatora”y pide a gritos, que relatores más competentes e imparciales, visiten la isla de Cuba más frecuentemente, y que prevalezca, sobre todas las cosas, el sentido común.

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