Refugiados

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Por Javier Martínez

Según el diario español El País, a través de la página de Facebook “Garaje de los que no van a ninguna parte”, 94.000 sirios se mantienen al día sobre las rutas migratorias hacia Europa. Tratan de huir de la peor guerra civil que ha asolado dicha nación de Oriente Medio. Estimaciones de la ONU muestran que cuatro millones de refugiados han huido del país, otros ocho han sido desplazados de sus hogares, mientras que Europa, solo en la primera mitad del año, recibió cerca de 338 000 emigrantes.

Sin embargo no solo los sirios protagonizan hoy tamaña estampida. Existe un corredor migratorio en América Latina del cual los medios mundiales no se hacen eco. Las razones no las conocemos, aun cuando estos migrantes enfrentan en muchos casos, situaciones muy parecidas a los árabes.

No pretendo establecer comparaciones, espero dejar claro este punto, pero necesitamos llamar la atención sobre los miles de cubanos que hoy recorren los países de Centroamérica jugándose la vida, en condiciones infrahumanas, y sin el menor apoyo o reconocimiento por parte de la comunidad internacional.

Mientras los sirios pagan entre 2500 y 4000 euros por el viaje a Europa, los cubanos deben pagar entre 5500 y 8000 dólares desde Ecuador, aunque en ocasiones la cifra se acrecienta según el plazo del viaje, y la seguridad que muestren los traficantes.

No pongo en duda que el Estado Islámico es una agrupación terrorista, hemos presenciado sus videos aterrorizando al mundo, pero no se quedan atrás las pandillas centroamericanas, en El Salvador, Nicaragua o Costa Rica, inclusive en México, a los cubanos los matan por el simple hecho de ser eso, cubanos.

Mientras los sirios navegan por el Mediterráneo y en muchos casos naufragan con la lamentable pérdida de vidas humanas, los cubanos y cubanas son retenidos en los diversos puestos fronterizos de “países hermanos”, obligados en muchas ocasiones a desnudarse, violados, golpeados y retenidos hasta que sus familiares paguen un rescate por ellos.

Las selvas del Darién colombiano, dónde hay que hacer travesías en balsas rústicas, conocen de desmanes, sangre y muerte. Una simple variación en la ruta, un grito de miedo, un aullido de hambre, y caen en tierras de narcotraficantes y paramilitares. Las historias son ciertas, y las cuentan los sobrevivientes que logran llegar a EE.UU.

Nunca sabremos la cifra exacta de cubanos que han muerto en la travesía para llegar a Estados Unidos desde Ecuador. Nunca.

Algunos incrédulos querrán establecer comparaciones entre guerras y desmanes gubernamentales. Obviamente los árabes tienen una situación nacional peor que la nuestra. En Siria puedes morir alcanzado por una bomba o una bala perdida, en Cuba puedes morir anciano sin libertades políticas, sociales o económicas. En la guerra puedes perder tu casa, tu auto, tus tierras, tu negocio, en Cuba nunca llegas a tener nada de esto.

El mundo hoy condena al gobierno sirio, sin embargo aplaude a la figura de Raúl Castro en la ONU. Decenas de miles de migrantes árabes son reconocidos por los países de Europa, mientras que miles de cubanos son vejados en su travesía por Centroamérica. Los sirios llevan sus conflictos religiosos, culturales y sociales al continente que los acoge, mientras los cubanos por años hemos llevado salud, educación y bienestar a los pueblos que nos maltratan. Existen diferencias, obvio, miles.

Para preservar la vida de los emigrantes cubanos existen soluciones. El gobierno cubano podría pedir garantías para el libre paso de sus ciudadanos por los países centroamericanos, podría tratar de establecer acuerdos que permitiesen el cuidado y la conservación de las vidas de sus emigrantes. Los mismos que luego con sus remesas oxigenan la economía del sistema. Sin embargo no lo ha hecho, ni lo hará, porque sería reconocer la caducidad de un sistema y un gobierno totalitario, que no deja otra vía a sus ciudadanos, más aquella que el escape.

Los sirios son refugiados políticos, y los cubanos también lo somos. Allá gobierna un dictador, en nuestro país gobierna otro dictador, que, por cierto, apoya al dictador sirio. Raúl Castro y Bashad al Asad son íntimos. Los pueblos emigran por la incapacidad de sus gobernantes, y la negativa de estos a dejar el poder. Aunque cada uno enfrenta diferentes consecuencias, la causa es la misma: La negativa de un hombre a dejar el poder.

 

Fuentes:

Diario el País, España.

www.cubadiplomatica.cu

www.elcomercio.com

www.oncubamagazine.com

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Javier Martinez

Javier Martinez

Remedios, Villa Clara, 1987. Licenciado en Periodismo. Escribo desde el exilio, Miami, con la convicción profunda de una Cuba libre y necesaria. Por mis padres, por mi generación y por una Patria libre de tiranos donde mis hijos puedan crecer en completa libertad. Creo en los valores de Somos + y en las ideas que promulgamos. Cuba nos necesita a todos.
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