Manos de mujer

 

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Por Gretther Yedra

En el Talmud hebreo está escrito: “Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, de abajo del brazo para ser protegida y del lado del corazón para ser amada”.

Con este sabio proverbio he querido dar inicio a este artículo. Homenajear a la mujer en este día es obligatorio y necesario. Ahondar en los avatares y hazañas de la mujer cubana, específicamente, es mi deber hoy.

Mediante un análisis general, quiero mostrar cómo la mujer cubana ha ido creciendo, a pesar de las dificultades y escollos que se le presenta cada día.

En estos últimos años de “Período Especial”, con todas las dificultades que se les presentan a las mujeres, no conciben la vida sin el trabajo como parte de su desarrollo personal;, no quieren volver atrás. Hoy, son cabezas de hogar.  Más de la mitad de los técnicos en Cuba son mujeres.

Esta cifra es el resultado de la voluntad, de la capacidad de solucionar los contratiempos que se les presentan y, fundamentalmente, que no quieren retroceder.

A partir de la década del 90 hubo un aumento en el índice de divorcios. En su conjunto, el proceso de formación y disolución de los hogares y familias, ha estado matizados en los últimos años, por un conjunto de factores económicos, sociológicos y demográficos. Mayor número de personas en edad de contraer nupcias, un aumento de las uniones consensuadas, un rejuvenecimiento acentuado en la formación de uniones, muchas veces con dificultades en las condiciones de vida e independencia de hogares.

El incremento de la participación de la mujer en la vida social, económica y familiar, han hecho que haya tenido que asumir roles y protagonismo que en ocasiones son contradictorios y le planteen exigencias que si bien ha sabido afrontar, indiscutiblemente tensiona su quehacer individual, social y familiar. En todo caso, la práctica de la vida social y familiar indica que casi la mitad de los hogares cubanos están encabezados por mujeres.

No obstante, en las familias cubanas continúa el predominio del modelo tradicional del trabajo hogareño con sobrecarga para la mujer, que se agrava dada la ausencia de una eficiente red de servicios en su apoyo, por lo que requiere mayor inversión de tiempo para su ejecución. Esta realidad atenta contra el tiempo que puede y debe emplear la mujer para su disfrute personal. Los factores sociales y económicos con que se enfrentan las mujeres cubanas, son:

  • La difícil situación económica actual y sus consecuencias.
  • La poca posibilidad de vivienda o ausencia de ella.
  • Las dificultades de empleo por el  proceso de des-industrialización en zonas rurales (cierre de industrias y centrales azucareros).

Es difícil para la mujer cubana de hoy el regreso a ser amas de casa, a pesar del impacto de la crisis económica por la que atraviesa el país desde la década de los 90. Las mujeres cubanas fueron encontrando la manera de llevar a su hogar  dinero. Aunque en muchas ocasiones, de manera poco ortodoxa. Sería esquivo no hablar de la prostitución como forma de generar ingresos en la Cuba de hoy. Debido a la cruenta situación económica por la que atraviesa el país muchas mujeres, en su mayoría jóvenes, han decidido “lucharla” como se diría en “buen cubano”.

Claro que, sin ánimo de criticar en lo personal, sí creo que a la mujer en cualquier sociedad libre y democrática de este siglo, se le debería proteger y dar el valor que ellas se merecen, no empujarlas a decisiones drásticas para ganarse el sustento. La mujer cubana de hoy es mambisa, heroína anónima de mil batallas. Es deber nuestro situarla en lo más alto de la sociedad. Nuestro Apóstol al decir de la mujer, escribe: “De todas las penas de este mundo cura, y de todas las heridas del bien obrar la estimación de los hombres verdaderamente buenos; pero con ella misma es incompleta la victoria cuando no se mueve el corazón de la mujer. Él es la medicina; él es el milagro; él es el triunfo”*.

Entonces, démonos a la tarea dentro de esta lucha por una Cuba renacida, de elevar a nuestras mujeres al lugar que se merecen; de eliminar los lastres que las denigran y angustian.  Caminemos tomados de su mano, la mano pura, limpia y fuerte de nuestras Mujeres; porque de seguro ellas nos mostrarán el camino y nos cuidarán en el sendero.

*Obras Completas, Tomo V, pág. 16.

 

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Gretther Yedra Rodriguez

Gretther Yedra Rodriguez

Nací en un pueblo de una hermosa ciudad el veinticuatro de junio de 1982. Crecí y me formé con unos padres que inculcaron en mí, más que amor por la revolución o por los líderes de esta, un inmenso amor a la Patria y a un Martí desconocido por muchos en nuestra Isla. Licenciada en Español y Literatura,  tuve el orgullo de ser maestra y de formar en mis alumnos valores y principios dignos de un ser humano. Creí, como muchos... y también me decepcioné. Una tarde, con mi niño de la mano y un montón de recuerdos, tristezas, inconformidades, algo de desasosiego y otro poco de incertidumbre, me marché de mi patria. Mientras el avión despegaba los versos de José María Heredia se asieron a mi maleta y desde entonces no me abandonan... No sería martiana, y mucho menos cubana si no luchara de algún modo por una Patria Libre. Tengo una fe inconmensurable en el movimiento Somos +, es por eso que desde mis palabras estaré con ellos.

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