Respuesta del Consejo Nacional del Movimiento Somos+ a la 2da Declaración de la Universidad Central de las Villas (UCLV) sobre el caso “Karla”, titulada: Nuestras Razones.

 

(La 3ra declaración, firmada por “los verdaderos revolucionarios”, no la responderemos de forma oficial, por considerar que estamos de acuerdo con más del 50% del texto)

El caso de Karla, después de ocasionar tanto dolor e indignación, probablemente termine dejando un saldo positivo para Cuba si al menos sirve de punto de partida para discutir con seriedad, no solo el papel de la prensa, o la posibilidad de cursar estudios universitarios para quien piense distinto, sino toda la estructura de la narrativa “revolucionaria” que paradójicamente, mantiene secuestrada la posibilidad de apertura, recuperación y progreso del país.

Estamos seguros de que serán miles las personas serias e inteligentes que, al leer dicho texto, identificarán en cada frase, los síntomas inequívocos de lo enferma que está la clase dirigente en Cuba y, por ende, se explican solos los hechos y realidades que a diario ensombrecen nuestra cotidianidad.

Lo primero que salta a la vista es que nadie firma esta declaración. La Universidad contiene en sí misma varias estructuras e involucra a muchas personas. Lo correcto sería dejar claro si es el Rector, o el Consejo de Dirección o quien haya participado de la elaboración del documento, pues de la manera en la que se presenta equivale a un anónimo, que al parecer fue escrito por alguien que no desea asumir la responsabilidad moral e histórica del hecho.

En su inicio hacen referencia a los “7 millones de cubanos que firmaron el juramento al concepto de revolución”a nosotros no nos consta la veracidad de ése número pues nadie podría verificarlo y en todo caso nos parece un acto extremadamente estéril que no determina absolutamente nada en concreto respecto al presente o al futuro de los cubanos. Usar un chantaje emocional en el marco del entierro de una figura histórica para “avalar” cualquier atrocidad que se haga en lo adelante (como esta expulsión) atribuyéndola a todo el que mostró sus respetos por Fidel, es una burla a la inteligencia y una estafa a la conciencia de este pueblo.

“Karla decidió unirse al grupo que hizo caso omiso a este documento”

¿Se refieren a los restantes 4 millones y medio? No vemos el problema.

Ella está a favor del cambio, pero no del que se gesta en aras de enriquecer nuestro proyecto social cubano, que es el tipo de cambio al que se refiere el concepto.

Por nuestra parte, no podemos estar a favor o en contra del “cambio que se gesta”, pues a pesar de leer a diario la prensa oficial y ver los noticieros, no hemos tenido referencia alguna de dónde, entre quiénes, ni de qué forma se está gestando el cambio al que la declaración se refiere. Si la rectoría de la Universidad tiene más información sobre lo que pasará en Cuba después del 24 de febrero del 2018, (fecha en la que el General Raúl Castro ha dicho que se retira) favor de hacérnosla llegar para estar mejor informados y poder determinar si apoyamos o no “el cambio que se gesta”.

Como parte de Somos+, asume el pretensionismo de este movimiento que propugna la reforma de la constitución, del sistema electoral cubano, de la economía, entre otras transformaciones encaminadas a promover una plataforma neoliberal capitalista incompatible con el proyecto construido por los revolucionarios a los que se refirió el líder histórico de la Revolución cubana.

Este párrafo en especial, nos preocupa mucho, pues denota una profunda falta de cultura política, más aún cuando se trata de personas que están al frente de una Universidad. Reformar la Constitución, cambiar la ley electoral y reconfigurar la economía no son solo ideas de Somos+, sino que son tres promesas planteadas (e incumplidas) en el 6to Congreso del Partido Comunista. ¿Por qué el PCC puede proponer cambios en las tres direcciones y Somos+ no? ¿Y qué tiene que ver todo esto con “un programa neoliberal o tan siquiera liberal”?

Desde el día en que Karla entró a la Universidad Marta Abreu de Las Villas, lo confirma la brigada de la que formó parte, su objetivo primero era graduarse de la carrera de periodismo, adquirir habilidades y competencias profesionales para luego actuar en la sociedad desde una posición contraria a la política de los medios de comunicación de nuestro país, voceros de los principios que defendemos.

Si nosotros fuéramos periodistas, estaríamos profundamente ofendidos con esta afirmación reduccionista e irrespetuosa sobre la prensa cubana. No es un secreto para nadie que los periodistas que hoy ejercen su trabajo desde los medios oficiales están condenados a ser voceros del partido comunista (que es quien dicta la política de los medios), pero que te lo restrieguen en la cara, siempre molesta, suponemos…

Entonces, ¿puede Karla estudiar en una institución revolucionaria que tiene como principal objetivo la formación integral de los estudiantes como profesionales competentes, comprometidos con la revolución y portadores de los más encumbrados valores del ser humano?

Ni la Universidad tiene que ser “revolucionaria” ni Karla, ni ningún estudiante tampoco. Puesto que la discriminación ideológica o de cualquier índole no es un valor sino un anti-valor, y si ella lo practicara, ni estaría formada integralmente ni sería tan siquiera un buen ser humano.

Está claro que la joven no apoya el proyecto social cubano y apuesta por la plataforma ideológica de Somos+, que exige cambios en el sistema como el pluripartidismo, las elecciones “libres” y la economía de mercado. Defiende además la privatización de los servicios de salud y educación, cuando ella misma recibió el privilegio de ingresar a un centro de educación superior de excelencia y con trayectoria de éxito en la entrega a la sociedad de hombres y mujeres preparados para asumir cualquier puesto en sus distintas esferas, desde una perspectiva humanista.

Empecemos por aclarar que Somos+ no promueve la “privatización de los servicios de salud y educación”, nuevamente evidencian superficialidad, desconocimiento y manipulación. En nuestras Bases y Principios, aparece en letra Arial 14 escrito muy claro que ambas cosas deben seguir siendo derechos universales y que trabajaríamos por elevar su calidad. Lo cual no niega ni se contrapone a la existencia de iniciativas privadas como por ejemplo un instituto de idiomas o una clínica de cirugía cosmética. Entidades que ya existen en condiciones muy precarias y sin regulaciones ni supervisión adecuadas por su falta de reconocimiento legal.

Las elecciones libres y la economía de mercado ni lo vamos a discutir.

Lo de gratuito sí, pues la primera consecuencia de esta falsa concepción es precisamente lo que está sucediendo. Por tratarse de una supuesta “gratuidad” revolucionaria, la institución se arroga el derecho de decidir lo que cada alumno debe hacer con su vida, tomando por él -o ella- las decisiones más trascendentales de su existencia, lo cual ya implica un coste superior al monetario.

No obstante, aprovecharemos este punto para introducir una idea realmente justa dada las circunstancias. El tema es que la familia de Karla, especialmente su padre, hombre trabajador y responsable, paga mensualmente un tributo al estado (dígase a la sociedad cubana) cuyo sentido tanto moral, como económico y filosófico es contribuir a costear los servicios públicos que dicho estado ofrece. En el caso de Cuba estos se centran especialmente en la salud y la educación. Entonces, si su hija no tiene derecho a estudiar en la universidad pública, ¿Por qué él tiene que seguir pagando los impuestos? ¿Acaso “los contrarrevolucionarios” solo estamos obligados en la sociedad cubana a contribuir, pero no tenemos derecho a recibir el fruto de esa contribución?

Lo mismo pasaría con los impuestos al consumo. Si el Kg de pollo que compra la mamá de Karla en la tienda tiene un impuesto del 280%, para que el estado pueda costear los gastos del sector público, y su hija no tiene derecho a beneficiarse de esos servicios, entonces el pollo para “los contrarrevolucionarios” debería costar la mitad. Tal vez con los ahorros generados por ese concepto, extendiéndolo a todos los productos, entonces podrían ambos padres pagarle a su hija estudios privados en muchos lugares.

¿Quién es realmente ésta estudiante?, que a partir del fallecimiento de Fidel expresó: “qué importa Fidel o Guevara o cualquier personaje o ideología…” y que demostró que solo le importa graduarse, pues si la solución para terminar la carrera era entregar el carnet de Somos+, estaba dispuesta a hacerlo, e incluso, se ofreció para formar parte de la FEU. Esto no quiere decir que la ausencia de un documento que la identifique o la integración a conveniencia, borren su afinidad por esa organización contraria al modelo social cubano, y menos su posición de reconocimiento de estar en contra de la defensa de la revolución.

Aquí vemos una fricción innecesaria respecto a la militancia de la FEU y la de Somos+. De hecho, Karla no es ni la primera ni la última estudiante universitaria que forma parte de nuestra organización. Son exactamente 21 en este momento, y 7 más han solicitado por estos días su incorporación. Consideramos que como mismo puedes ser miembro de la FEU y de la UJC, puedes serlo de la FEU y de Somos+, como en cualquier parte del mundo. Nada tiene que ver una federación de estudiantes, o un sindicato obrero con la tendencia política de cada persona.

Debemos cuestionarnos ese comportamiento hipócrita y utilitarista en esa estudiante de una carrera de perfil ideológico. Por otro lado, queda en duda su credibilidad, con tal de lograr su objetivo de alcanzar un título en una de las más prestigiosas universidades cubanas, para luego insertarse en la sociedad y plegarse a la contrarrevolución.

Resumiendo, nos desayunamos la existencia en Cuba de carreras con “perfil ideológico”. ¿Quién les da ese perfil y por qué razón? Nos parece absurdo, injusto e irracional que un partido pretenda seleccionar de acuerdo a su ideología a los jóvenes que se pueden graduar de determinada carrera. Imagínate ahora que Trump quisiera expulsar de las universidades de EEUU (las mejores del mundo), a todos los que no son republicanos o que sus padres votaron por Hilary, pues “esos” no comparten el proyecto de país del que gobierna.

Señores rectores, segurosos, militantes del PCC y otras denominaciones afines: acábense de meter en sus cabezas que Cuba no es de ustedes, las Universidades no son de su propiedad y las personas no somos botellas de Habana Club que salimos en serie de una fábrica con la misma etiqueta.

Ser comunista, liberal, social demócrata, anexionista, nacionalista o anarquista es un DERECHO. Y no puede ser motivo para entrar ni para salir de ningún lugar. Así somos los seres humanos desde que existimos y lo seguiremos siendo hasta que desaparezcamos de la faz de la tierra. Cualquier intento de homogenizarnos en una u otra dirección castra la verdadera identidad de millones y nos obliga a simular lo que no somos para merecer la aceptación de la fuerza dominante.

Las naciones más prósperas del mundo, sin excepción, han instituido el respeto absoluto (protegido en ley) a la diversidad y a la naturaleza plural de los seres humanos en todos los sentidos, especialmente en el campo de las ideas, convirtiendo este factor en fuerza, para la búsqueda permanente de soluciones a los problemas.

No sigan insistiendo en algo que ni siquiera hoy se discute en ningún lado. Desde la izquierda más rancia hasta la derecha más enajenada lo que demandan es la posibilidad de participar de la vida pública nacional en un marco de civismo y compromiso democrático. Nadie en su sano juicio aboga abiertamente por la anulación de los demás y donde algo así se pone en práctica, como en Venezuela, las consecuencias son nefastas.

No sigan asumiendo como verdad absoluta la superioridad de su programa, porque eso para nada es obvio, ni siquiera está claro que exista ese programa.

Por favor, dejemos de chapoletear sobre lo mismo y avancemos. Nosotros les hacemos la invitación a caminar hacia adelante, por el país, por todos, pero si ustedes se quieren quedar ahí, cómodos en su “trinchera”, el resto de la nación no seguiremos esperando por ustedes. Los sobrepasaremos.

 

Consejo Nacional

Somos+

La Habana 19 de abril de 2017

 

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8 comments on “Respuesta del Consejo Nacional del Movimiento Somos+ a la 2da Declaración de la Universidad Central de las Villas (UCLV) sobre el caso “Karla”, titulada: Nuestras Razones.
  1. Prefiero que cambie de parecer de manera activa y no que siempre tenga un criterio contrario de manera pasiva, eso sí es de cobardes y de no ser consecuente con lo que se piensa y siente…

  2. Somos+ tiene consejo nacional ? cuantos miembros son, Elicier yo en la UCI, lo tenia como tremendo comunista sobre todas las cosas, q cambio socio? maduraste? … por gente como tu yo nunca votaria, jaja

    • Cual fue su gran crimen?? cambiar de parecer??? Esa es la primera muestra de un fanático, es incapaz de cambiar de parecer.

  3. Se escribe Havana Club, es una marca de ron…muy inconforme con el tratamiento a Karla, mas de lo mismo de una Cuba en tinieblas, donde la esperanza viste de negro. Pero no creo tampoco en Somos +, ustedes tambien son unos oportunistas, Eliecer un autosuficiente con ansias de poder, no creo en el proyecto de su organizacion. El solo quiere ser Presidente y dar migajas al pueblo de una manera mas edulcorada. Se murio Marti, Maceo, Agramonte…sera que no existe en mi pais un tipo de ideas limpias? Al carajo con Somos +, “Cuba llora”

  4. Pasa que sí, debemos seguir estudiando. Existen, desde antaño, carreras de perfil ideológico, Periodismo es una de ellas. Somos + tiene que seguir perfeccionando la retórica, tan importante a la hora de hacer política, y discernir, entre sus miembros, quién puede o no ofrecer declaraciones públicas, entre otros temas.

    Y, no me hagan mucho caso, soy un simpatizante que siempre los quiere bien. Aunque (en ocasiones me empingue la falta de visión) Pipoles, ya Karly está en su lucha, aprovechen el espacio pa dar a conocer sus ideas, proyectos, deseos, formas de hacer…en economía, deportes, cultura, sociedad…

    Aprovechen vejoooosss!!!

  5. Todo dicho, excelente artículo, y como yo, se deben sentir todos lo que soñamos la libertas de cuba, orgullosos de que surjan líderes por un cambio real… Un abrazo…

  6. La Universidad en el mundo, sobre todo la universidad del Estado, es decir la universidad que se financia con los impuestos que aporta la ciudadanía, las remesas que llegan de los migrantes, el sudor y trabajo de los agricultores, los cuentapropistas, las vendedoras ambulantes, los boteros,los jubilados,los artistas, los obreros y hasta los turistas: esa Universidades por génesis han de ser la Casa donde confluyen todas las verdades, donde toda persona tiene el mas elemental derecho de pensar, asociarse y expresar su forma de ver el mundo y su forma de ver su mundo; claro está en el marco del respeto y la tolerancia a las ideas y opiniones que no coinciden con su forma de ver y pensar.
    Pero jamás una Casa de estudios Superiores que se precie de ser prestigiosa puede asumir que es la casa de un solo sector de la sociedad, y mucho menos hacerse dueña de la Verdad Absoluta…
    El tema de fondo no son las normas y reglamentos, el tema de fondo sigue siendo el acceso a un Derecho Universal que es patrocinado por cada persona que habita y transita esta bella Isla, y claro está financiado también por aquellos seres humanos que tuvieron que migrar y que hoy su dinero es importante para la economía del país. (solo que estos son invisibles).
    Sería mas decoroso que la Universidad en el rostro visible de sus representantes legales reconozcan un error, un exceso y con humildad ofrezcan las reparaciones del caso; se ganarían el reconocimiento de los suyos y los del resto del planeta. ( y se verían mas revolucionarios), levantarían la moral de propios y ajenos con tal acto de madurez.

  7. Contundente y precisa respuesta, este incidente y su repercusión ha revelado metafóricamente el estado de “noderecho” del ciudadano, así mismo funciona la procuraduria y sus millares de arbitrariedades.
    Hacen el ridículo en cualquier escenario estos “fieles ineptos” que sostienen la “doctrina del fracaso”.

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